Tournai, visitas imprescindibles

Tournai

Tournai es una ciudad que rezuma arte por todos sus poros, quizás producto de su propia historia. Y es que fue lugar de nacimiento de grandes escuelas artísticas. No sólo en escultura sino sobre todo en pintura, Tournai tiene entre sus hijos a Roger van der Weyden, pintor flamenco nacido en el año 1399, o a Simon Marmion. Pero también Guilaume Lefebre dio forma a la platería en este lugar.

Particularmente, en Tournai tuve las mismas sensaciones que en Amberes. A diferencia de Gante o Brujas no desprende esa nostalgia ni esa magia propia de las ciudades medievales, pero por contra, si ofrece tranquilidad y un ambiente muy agradable para pasear, empezando, cómo no por la Grand Place, reconstruida tras la Segunda Guerra Mundial. Es una elegante plaza central con palacios señoriales del siglo XVII y con un campanario que es el más antiguo de Bélgica, concretamente del año 1187. La Concergerie des Halles, el mercado de telas, o el Granero de los Diezmos son algunos de esos palacios que rodean esta magnífica plaza triangular.

Muy cerca se encuentra el Museo del Folklore dedicada a la vida en la antigua Tournai. Pero, sin duda alguna, la gran maravilla de la ciudad es su catedral. La Catedral de Notre Dame de Tournai es una auténtica joya arquitectónica, con una impresionante fachada gótica del año 1300, pero que proviene de varios siglos antes, y que ha ido evolucionando al ritmo de los tiempos. La presente catedral románica de Tournai es de origen románico y empezó a construirse en el año 1100 sobre una edificación anterior del siglo VI. El símbolo de la ciudad son sus cinco torres, construidas entre los siglos XII y XIII.

En su interior se pueden contemplar obras maestras de todas las índoles y estilos. Desde la imagen de la Virgen Negra del año 1568, hasta el transepto de la capilla de San Luis, del 1299, o el cofre de Notre Dame, obra maestra de Nicolás de Verdún, y considerada en Bélgica como una de sus siete maravillas artísticas.

Catedral de Tournai

Desde la Catedral, y pasando junto al Boffroi, podemos dirigirnos a la Plaza de la Reina Astrid, una gran plaza de estilo más moderno que nos conducirá al Museo de Historia Natural, al Ayuntamiento de la ciudad y al Museo de Bellas Artes donde podremos disfrutar de muchas obras de artes de la escuela flamenca.

Siguiendo por el boulevard Bara, podemos acercarnos por la Rue des Carmes hasta las iglesias de St. Jacques y sobre todo de Santa María Madeleine, una preciosa y muy coqueta iglesia gótica del siglo XIII, para desde allí cruzar el famoso Pont des Trous, uno de los restos arqueológicos más antiguos de la ciudad, pues pertenecía a las antiguas murallas de la ciudad. Desde el puente tendremos unas preciosas vistas del Escalda que atraviesa la ciudad.

Finalmente, nuestro recorrido en la orilla este del río nos llevará a San Nicolás y a la Grosse Tour y St. Brice, para finalmente volver por la Rue de Pont hasta el casco histórico de la ciudad.

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