Bruselas, entre curiosidades e historia

¿Os gustan las curiosidades?. En los viajes que he hecho, tengo el recuerdo más cercano de muchas ciudades gracias a las curiosidades que me han contado o he leído de ellas. Y cada rincón, cada lugar, está lleno de tantas y tantas curiosidades, hechos históricos interesantes, anecdóticos. Hoy os vamos a contar algunas de una ciudad como Bruselas, para que cuando la visitéis vayáis a buscarlas y os enamoréis de ella.

Museo de Arte Antiguo

Museo de Arte Antiguo

Comenzamos en el Museo de Arte Antiguo de la ciudad. Os puedo asegurar que la visita al mismo, sin un guía que os vaya relatando, puede convertirse en la típica visita en la que ves cuadros, y más cuadros, muy bonitos todos, sí, pero nada más. Yo afortunadamente tuve suerte de contar con un guía, y además un guía muy particular. En realidad, se limitó a darnos dos pinceladas del autor y la época, y empezó a descubrirnos que en la mayoría de los cuadros del museo estaba reflejado el espíritu más íntimo de los habitantes de Bruselas. Allí, a través de sus pinturas, comprenderemos la esencia de la ciudad en los siglos XVI y XVII, y tendremos la oportunidad de conocer a Pieter Brueghel, el gran exponente de la pintura flamenca y, curiosamente, a su hijo Pieter el Joven, quien pasó a la fama por ser el mejor falsificador de su padre, sin que éste último lo supiera…

Cuentan que Bruselas es la capital europea de la gastronomía. Yo pensaba que sería por la exquisitez de su cocina, y, efectivamente, los restaurantes de la ciudad se caracterizan por preparar suculentos platos, bellamente adornados. Se nota cada vez que entras en uno de los más de 1800 restaurantes de la ciudad, que la cocina es un arte aquí. Pero, Bruselas es la capital europea de la gastronomía por otro hecho. Acercaros a las callejuelas que rodean a la Grand Place. Os diré solamente el nombre de algunas de ellas en su traducción al castellano: calle del Potaje de Hierbas, calle de la Mantequilla, calle de la Carne y el Pan, calle del Arenque, calle de la Pimienta, calle de la Col, calle de la Verdura, calle del Mercado de los Pollos, calle de los Nabos, calle del Perejil, calle del Mercado del Queso, etc… Y esto sólo es una pequeña muestra…

Pero a mí la gastronomía que me hechizó de Bruselas es la del chocolate. En la Grand Place se hallan los chocolates Godiva, y, porqué no, la Mary Chocolatier. Pero la historia también se ha cruzado en la gastronomía belga. En la misma Grand Place se halla el Restaurante Cygne. En ese restaurante fue donde Karl Marx leía por primera vez su obra ElCapital. O la antigua logia masónica del Restaurante Ultiéme Hallucinattie, claro, con ese nombre, ¿no?.

Manneken-Pis

Manneken-Pis

En 1617, la infanta Isabel, gobernadora de los Países Bajos, establecía una dote para 12 muchachas pobres de Bruselas, con la que podían contraer matrimonio con aquel muchacho de la ciudad que quisieran. Desde entonces se celebra en la ciudad, junto a la Iglesia de Nuestra Señora de Sablon, la Procesión de las Muchachas. Otro reclamo turístico y curioso es la visita a la Iglesia de Nuestra Señora de la Capilla, donde está enterrado Pieter Brueghel.

Curioso es también el bellísimo edificio del Maison du Roi, o Casa del Rey, que precisamente nunca ha albergado a ningún rey. En él se guardan los ricos vestidos que las ilustres personalidades que visitan la ciudad le regalan al Manneken-Pis, la estatua más conocida de Bruselas, también llamada Petit Julien. Esta costumbre de agasajar al pequeño Julián data del siglo XVIII

Y recorrer Bruselas es recorrer las calles que en su momento recorrieran como exiliados en la ciudad Víctor Hugo, Baudelaire, Verlaine, Rimbaud, Magritte, Delvaux. Visitar el mercado de los pájaros que tanto entusiasmó al propio Víctor Hugo, visitar las cárceles donde el genial poeta francés Verlaine pasó dos años después de haber disparado contra su amigo Rimbaud el 7 de julio de 1873. Llegar hasta el Hotel Grand Miroir, en la calle de la Montaigne, donde Baudelaire vivió enfermo los últimos años de su vida, rendir homenaje en la Plaza Real al gran monumento de Godofredo de Bouillon, el héroe de Jerusalén.

Y leer en La Cartuja de Parma de Stendhal: “Aquel día el ejército, tras haber vencido en la batalla de Ligny, marchaba sobre Bruselas. Era la víspera de Waterloo“. Porque Bruselas es parte de la curiosidad y de la historia, un lugar entrañable, bullicioso y lleno de un inolvidable encanto.

Tags:

Imprimir


Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top