El Museo del Diamante en Brujas

Demostración de pulido del diamante

Sólo hay cinco museos dedicados a los diamantes en el mundo. Uno de los que ha abierto más recientemente es el de Brujas. A pesar de que otra ciudad belga, Amberes, deba ser considerada el centro comercial del diamante en este país, fue en Brujas concretamente donde se inventó el arte de pulir los diamantes, allá por el siglo XV, gracias al orfebre local Lodewijk van Berguem.

Entre los muchos objetos de este museo, nos fascinaron en especial las fotografías antiguas, o los viejos equipos que se usaban para el cuidado de estas preciadas joyas. Lo primero que pudimos visitar fue el imaginario taller del gran maestro local Lodewijk van Berguem. Hay en él una réplica de la corona de Margarita de York, hecha a mano en Brujas, y que no tiene parangón con ninguna corona del mundo.

Podemos ver un equipo original, para saber con qué precisión trabajaban los grandes artesanos. Luego se nos mostrará una cristalera en donde se pueden observar diamantes de todos los tamaños y formas. Pequeños, grandes, una réplica de los 20 diamantes más valiosos del mundo. Diamantes coloreados, con perlas, con recortes de fantasía, etc…

Cada día y en cada visita hay una demostración de cómo se pulen los diamantes utilizando técnicas y utensilios de hace varios siglos. Estas demostraciones se llevan a cabo en el taller del sótano, restaurado ya que data de la Edad Media, y normalmente las explicaciones se hacen en inglés, francés, neerlandés y alemán.

Interior del Museo

Un paseo por el museo no sólo nos llevará a contemplar los maravillosos objetos que se nos muestran, sino que también nos servirá para dar un gran paso atrás en el tiempo y recorrer los lugares que han tenido relación directa o indirecta con el mundo de los diamantes. Viajaremos a la Brujas del siglo XV, o al Amberes del XVI, a donde se trasladó la industria del diamante, nos acercaremos más tarde al Amsterdam de los siglos XVII y XVIII, a la extracción de diamantes en el África de los siglos XIX y XX, volviendo por último a la propia Bélgica.

Siempre suele haber mucha gente alrededor de la sección geológica del museo. Allí se muestran raras especies de las rocas madre de donde se extrae el diamante, provenientes de Siberia, Sudáfrica y Australia. Aquí se nos muestra cómo los diamantes proceden del magma volcánico formado en el manto de la Tierra, entre 100 y 200 kilómetros por debajo de la superficie terrestre, antes de ser transportados al suelo.

Interesantes fotografías de la minería en el sur de África decoran las paredes, así como vitrinas y paneles que muestran cómo se trabaja con los diamantes. Un gran panel se dedica a la joyería flamenca durante la Edad Media. En él se muestran piedras preciosas de las joyas de la familia real, o pinturas de los maestros Van Eyck o Memling, que recogen perlas de la época.

Y es que este museo no podía situarse en otro lugar mejor. Brujas es quizás el diamante de la corona belga, una ciudad de tal belleza que sería imperdonable no recorrer.

Información adicional

– El Museo del Diamante se halla en la Katelijnestraat 43. Abre de 10.30 a 17.30 horas, y las demostraciones de pulido del diamante se realizan en el taller del sótano diariamente a las 12.15 horas.

– El precio de la entrada es de 6 euros para los adultos y 5 euros para grupos. Niños y estudiantes pagarán 3 euros.

– Si queréis poneros en contacto previamente con el museo podéis hacerlo en el teléfono +32-50-34 20 56 , o bien al número de fax +32-50-33 63 26

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