La primera pregunta que me hice fue, pero… ¿Bélgica tiene playas?… Pues sí, para los que también os habéis preguntado lo mismo, existen 70 kilómetros de costa belga. Un espacio a veces salvaje, a veces desierto, pero en algunos tramos con apartamentos y lugares para tomar el sol y bañarse. Para más facilidad, hay que dirigirse hacia la ciudad de Ostende, a unos 15 kilómetros de Brujas.
Tampoco os esperéis un turismo de playa apasionante en Bélgica, nada comparable con las líneas de costa ofertadas de otros países en las agencias de viajes . Lo mejor es acercarse primero hacia los pueblos de Nieupoort y Oostduinkerke, al oeste de la frontera francesa. Aquí las playas son de arena blanca, con un mar mucho mejor, más acogedor. Aquí ya se nos aparecen los primeros turistas y bañistas.
Ostduinkerke es un pueblo rústico, casi rural, en donde podéis alojaros para pasar un fin de semana de playa en Bélgica. Probar los camarones de la zona, que son, para los propios belgas, de leyenda.
Un poco más allá nos encontramos con un enclave turístico algo más grande, De Panne. Allí, además de la playa, podemos visitar el Parque y Refugio de Vida Silvestre Westhoek, siempre abierto y gratuito. Los belgas lo conocen como el Sáhara, y tiene kilómetros y kilómetros de rutas, enormes montañas de arena y arbustos, salpicados con rosas silvestres. A la entrada, pedid unos mapas del parque, que son gratuitos. Un panel de madera os indica las posibilidades de rutas que hay, y el tiempo que se tarda en cada una de ellas.
Si no os gusta conducir a través de la costa, buscando esa playa paradisíaca en Bélgica, hay un tranvía que recorre la costa ida y vuelta todo el día. El trayecto tiene un precio de 5 euros, y va de Knokke Heist a De Panne.
Como dato curioso, aseguraros de llevar con vosotros, además del bañador y la toalla, una chaqueta. En Bélgica uno nunca sabe lo que puede pasar con el tiempo.
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