Hoegaarden, la ciudad natal de la cerveza blanca

Hoegaarden

Creo que hay muchas ciudades en el mundo que le deben su fama a algo en especial. Algunas a algún acontecimiento histórico, otras a algún personaje famoso nacido en sus tierras, y las demás posiblemente a algún producto típico que se elabore allá y les dé nombre. El caso que nos ocupa hoy sería un claro ejemplo de esto último que hemos comentado.

Nos situamos a poco más de 45 kilómetros de Bruselas para visitar la ciudad de Hoegaarden. ¿Os suena de algo?. Pues sí, la célebre cerveza. Esa que algunos habéis tomado en cierta ocasión procede de aquí. Y es que nada más entrar en el pueblo os daréis cuenta que casi la totalidad de la población se dedica a la elaboración de esta cerveza.

Ya desde la glorieta de entrada veréis indicaciones a la fábrica de cerveza y monumentos relativos a ella. No es de extrañar ya que aquí en Hoegaarden se fabrica cerveza desde la Edad Media. Sin embargo, la última fábrica de la ciudad, Tomsin, cerró sus puertas en 1955. Diez años después, Pierre Celis, un repartidor de leche, quiso de nuevo retomar la tradición.

Poco a poco consiguió elaborar cerveza a la manera tradicional, y ya por fin en 1980 compró Hougardia, para convertirla en la fábrica de cerveza local. De nuevo resurgió aquella cerveza blanca especial de Hoegaarden que tanto había entusiasmado a los turistas que llegaban a la ciudad.

En Hoegaarden se elaboran hasta 5 tipos diferentes de cerveza. Lo curioso es que comparten las mismas características, pero distinto sabor. Tenéis la Hoegaarden Witbier, o cerveza blanca, la más conocida, la Hoegaarden Speciale, que sólo se bebe en Bélgica y Holanda, la Hoegaarden De Verboden Vrucht, con hasta 9 grados de alcohol, la Hoegaarden Julius y la Hoegaarden Grand Cru.

Realmente si tenéis pensado visitar Hoegaarden, lo que es la ciudad en sí no tiene mucho más que una visita guiada a su fábrica de cerveza y así conocer los orígenes medievales de este secreto. Sentaros en la terraza de la plaza principal y beberos una Hoegaarden. No me digáis que no es un placer exquisito volver a casa y enseñarle a vuestros amigos que habéis estado tomando una Hoegaarden en su ciudad natal…

Foto Vía Neonsign

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