Qué ver en Mons

Mons

La ciudad de Mons es la capital de la provincia de Hainaut, se encuentra casi al borde de la frontera con Francia y tiene menos de 100 mil habitantes. Está ubicado en una zona rocosa, sobre una colina del Pays Noir, una de las zonas más altas de Bélgica.

Durante los últimos cuatro siglos, Mons ha sido escenario de cruentas batallas, pero, afortunadamente, se han conservado sus edificios históricos; el recorrido por la ciudad ofrece vistosos monumentos, iglesias, castillos y casas de familia repletas de anécdotas e historias increíbles.

Llegar a Mons es una tarea bastante simple, aunque es una ciudad pequeña recibe una gran afluencia de turistas de toda Europa. Si la idea es viajar en avión, lo más recomendable es aterrizar en Charleroi -a 45 kilómetros- y conectar con Mons en autobús o tren. También se puede enlazar con Bruselas -a 75 kilómetros-, donde va a ser más simple conseguir vuelos, y donde el circuito de transporte terrestre también es más fluido.

La Grand Place

En este punto clave de Mons se alza una de sus construcciones emblemáticas: el Ayuntamiento, también llamado Hotel de Ville. Originalmente fue construido a fines del siglo XV, aunque fue reformado en distintas oportunidades. Actualmente, la mayor parte de su fisonomía está relacionada con la arquitectura del XVII. A la izquierda de la entrada principal se encuentra la Mona -la Singe du Grand Garde-, célebre estatuilla de hierro forjado que se ha convertido en todo un símbolo histórico.

La casa museo de Van Gogh

A menos de cuatro kilómetros del centro se encuentra este estupendo museo dedicado a la figura del plástico holandés Vincent Van Gogh. Se trata de una casa amena y sencilla donde vivió aproximadamente en 1880. Allí se exponen algunos dibujos y objetos suyos de uso cotidiano. El entorno natural ofrece un marco único. Aunque no hay ninguna obra maestra en exposición, es muy casi obligatoria la visita para los amantes de este sensacional creador impresionista.

El Catiau, la torre campanario
El campanario de Mons data del siglo XVII, fue construido bajo los lineamientos de la escuela barroca. Se utilizó piedra arenisca de Bray, trabajada en pilares y pilastras que se alzan con decoraciones en azul. Tiene unos 89 metros de alto y en su ápice cuenta con un carillón de 49 campanas. Hay habilitada una escalera para subir, en la altura se observa una maravillosa perspectiva de toda la ciudad.

El Ducasse de Messines

Todos los años, a fines de marzo, se celebra en Mons esta fiesta que reúne a cientos de vecinos y turistas de todo el país. Se trata de un desfile de muñecos gigantes que atraviesa las calles principales. Paralelamente, hay bandas tocando en vivo, gente disfrazada y las casa y los comercios se completan con flores. Se celebra la llegada de la primavera, es el momento más propicio del año para visitar la ciudad, tanto por el clima como por los colores y las ofertas gastronómicas típicas, realizadas con ingredientes de estación.

El parque de aventuras científicas

Es una visita ideal para realizar en familia. Se encuentra en la zona donde antiguamente funcionaba la mina de hulla Crachet. El arquitecto Jean Nouvel fue el encargado de reacondicionar el lugar y convertirlo en este parque tecnológico repleto de información, ubicado en un predio de 30 hectáreas al aire libre. Hay actividades para los adultos, pero en especial para los más chicos, entre 4 y 12 años.

También pueden visitarse:

– La procesión de carrozas de oro
– Los ángeles de Mons
– El festival del chocolate
– Quaregnon

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