El Valle del Semois, ruta al sur de Bélgica

Chassepierre

Se va acercando la primavera, una época estupenda para salir a ver paisajes y disfrutar de ellos. En uno de mis últimos viajes a Bélgica tuve la oportunidad de recorrer en coche buena parte del país. Si bien es cierto que no era primavera precisamente, me di cuenta que los colores de la naturaleza deben ser aquí grandes protagonistas en esa época del año.

En alguna que otra ocasión ya os hemos hablado del exuberante paisaje de las Ardenas, y ahora nos vamos un poco más al sudeste de Bélgica, concretamente al entorno natural que se alinea junto al río Semois. Una zona que, cuando pase el invierno, se convierte en un lugar privilegiado de descanso y ocio para muchos belgas.

El Semois es un río que nace en Arlon, la ciudad más antigua de Bélgica. La mayor parte de sus 210 kilómetros de longitud discurre por un hermoso valle, adentrándose incluso en las Ardenas, lleno de pequeños pueblos de tejados de pizarra, iglesias de torres puntiagudas y, sobre todo, muchos, muchos colores en su naturaleza.

Afluente del Mosa, el Semois es un río tranquilo. El valle del mismo nombre abraza el cauce en sinuosas y ondulantes curvas. Hay una ruta que sigue el curso de este río, partiendo desde Arlon. Se puede llegar hasta Jamoigne, apenas diez kilómetros al norte de la famosa Abadía de Orval (sí, sí, la de la cerveza… y las leyendas)

De Jamoigne hasta Chiny se puede ir en barco. La oficina de turismo de Jamoigne ofrece la posibilidad de hacer este pequeño crucero. Hay también la opción de alquilar una canoa y hacer piragüismo o kayak. No seréis los únicos, sobre todo cuando llega el buen tiempo. Es una zona muy turística.

A partir de aquí se suceden otros pueblos junto al río, como Florenville, Chassepierre (dicen que este es uno de los pueblos más bonitos del sudeste belga), Herbeumont, Noirefontaine, Poupehan, Rochefaut y Vresse. En cualquiera de ellos os podéis alojar para hacer esta ruta tan colorista.

Siempre se habla de Bruselas, Brujas y Gante como iconos del turismo belga. Pero hay que decir que Bélgica también cuenta con otras pequeñas joyas a descubrir. Alquilar un coche y dejaros llevar por la belleza de su paisaje. Os aseguro que os sorprenderá.

Foto Vía Wikipedia

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