La carrera hacia el mar: rumbo a Flandes

Trincheras en Flandes

La batalla del Marne supuso un punto de inflexión en la primera guerra mundial en el Frente Occidental.

Las derrotas aliadas en Mons de los británicos, y en Charleroi de los franceses, supuso que ambos ejércitos se retiraran en dirección a París, pero mientras los ingleses, bajo el mando de Sir John French, decidían replegarse tras el Sena para recuperar fuerzas, los franceses, con el general Joffree al mando, trasladaron sus fuerzas hacia el Oeste, a los alrededores de Amiens, donde comenzó a formar el VI ejército.

La intención alemana de llegar a la capital francesa se vio detenida en la línea Amiens-Reims.

Impelidos por el Ministerio de la Guerra, sir John French y su ejército se vieron forzados a dar todo su apoyo a Joffree para iniciar el contraataque desde allí y comenzar así a recuperar territorio francés.

El sorpresivo giro del ejército alemán hacia el este en lugar de dirigirse directamente a París, el uso masivo de la artillería por los franceses y la cada vez mayor falta de comunicación entre los ejércitos alemanes de Kluck y Bulow, frenó el avance alemán que, en el transcurso de los enfrentamientos a lo largo de más de 150 kms. en la llamada Batalla del Marne que dio comienzo el 4 de septiembre, motivó apenas 10 días después la retirada germana hasta el río Aisne, donde tomaron una posición privilegiada altamente fortificada.

El Frente Occidental entró en una fase de punto muerto con las fuerzas muy igualadas, pero donde la batalla del Marne trajo importantes consecuencias:

– Por un lado, la recuperación de Reims y Amiens, y sobre todo, su importante nodo ferroviario.

– La aparición de una nueva forma de guerra a campo abierto, las trincheras, que se extendería desde Suiza hasta Verdún y la parte más occidental de Bélgica.

Trincheras durante la Primera Guerra Mundial

Ante esta situación de punto muerto, tanto el mando alemán como el aliado coincidieron en el punto estratégico donde deberían producirse las siguientes batallas, y es que mientras los alemanes consideraban el flanco izquierdo aliado como el más débil, los aliados pensaban lo propio del flanco derecho alemán.

Consecuentemente, los combates más difíciles de aquel otoño de 1914 se desarrollaron en la parte más occidental de Francia y Bélgica, entre el Marne y el Canal de la Mancha, en un movimiento que se denominó “la carrera hacia el mar“, desde las regiones francesas de Picardía y Artois hasta la belga de Flandes.

Falkenhayen, que había sustituido a Moltke a fines de septiembre (aunque oficialmente no lo hizo hasta el 3 de noviembre), decidió dirigir la ofensiva alemana hacia Flandes.

Los alemanes ocuparon Brujas y Gante, llegando hasta la costa en Nieuwpoort, y a partir del 28 de septiembre, comenzaron el asalto final a Amberes, último reducto del ejército belga.

Poco antes de la toma de la ciudad fuerte, ocurrida el 9 de octubre de 1914, el rey belga Alberto I y la mayor parte de sus tropas consiguieron escapar del asedio y refugiarse en la línea del río Yser.

La caída de Amberes supuso que las fuerzas alemanas dedicadas a su asedio (tres divisiones) pudieran al fin destinarse al frente de trincheras de Flandes donde una nueva ofensiva, el 20 de octubre, tendría como propósito expulsar a los Alidos definitivamente de Flandes y tomar desde allí los puertos del Canal de la Mancha.

La lucha por Flandes pasaría por varias fases, pero la primera de ellas sería la que se desarrollaría al sur de Yprés.

  • Podéis continuar con los episodios que sucedieron durante la Primera Guerra Mundial, en territorio belga, tanto antes como después de estos sucesos que hoy os cuento, en el especial dedicado a la Gran Guerra, en el siguiente enlace: Efectos de la Primera Guerra Mundial en Bélgica.

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