Recreación histórica en el Bicentenario de la Batalla de Waterloo

Vivac frances

Estás cansado, incluso agotado. Sólo necesitas llegar a casa y descansar después de haber subido los 226 escalones de la colina del León, de haber andado kilómetros por terrenos no precisamente cómodos tanto en el vivac francés como sobre todo en el gigantesco vivac aliado. Has visitado el museo de Wellington, la granja de Saint Jean donde estuvo el día de la batalla y el último cuartel general de Napoleón. Has pasado hasta por la exposición que, cómo no iba a estar, Lego ha preparado especialmente para este evento, y aunque agradecido y satisfecho por lo que has aprendido, notas que empiezas a irritarte cuando te ves envuelto en un enjambre humano que, como tú pretende acceder a los escenarios de la batalla donde se escenificará la recreación histórica.

Comienza la recreación histórica de la batalla de Waterloo

Aún así, tus sentidos se ponen en alerta automáticamente cuando oyes el primer cañonazo, cuando observas cómo cientos de soldados franceses avanzan hacia el campo de batalla de Quatre-Brais y luego hacia el fuerte Hougoumont, y entonces, quizás por empatía, te das cuenta que esa alerta y esa tensión es aún mayor en los soldados británicos a punto de ser atacados.

Vivac frances

Su profesionalidad, atestiguada porque solo por invitación de la Organización a las mejores asociaciones mundiales pueden participar en semejante evento, les hace sentirse inmersos en la batalla, ajenos a la multitud que los rodea. Así llevan viviendo varios días, desde que llegaran desde decenas de puntos del mundo, en tiendas de campañas, ateridos de noche por el frío, mojados por la lluvia que cayó hace solo dos días, quizás con hambre porque a fin de cuentas comen como lo hacía antiguamente la tropa: por ranchos.

Vivac ingles

A las 20 horas, en punto, ya sentados en el entramado metálico que puebla aquellos campos y que parecen perderse en el horizonte waterloodiense, te has olvidado de tus pies agotados y de tus ganas de descansar, y entonces sientes que, por un momento, te gustaría ser uno de ellos, pertenecer a una de sus agrupaciones, vestir la falda escocesa de los Highlanders o el sobrio traje negro de los batallones alemanes. Te gustaría haber pasado frío, hambre y falta de sueño pero estar ahí abajo, y simplemente ser el que pone la bala al cañón, el que corre por el campo de trigo gritando al asalto o el que dispara el mosquetón quien sabe dónde, porque a fin de cuentas, con tanta pólvora el humo, por momentos, apenas te deja ver.

Recreación de la batalla. El momento histórico

Es la Historia. Es el Momento. Y tú estás ahí viéndolo, doscientos años después, que se dice pronto. Tendrán que pasar otros 100 años más para algo semejante y tú ya no estarás ahí. Pero ahora lo estás, agarrándote a tu propio asiento para no saltar como un espontáneo al campo de batalla.

Batalla de Waterloo

Te contienes, y miras, y sientes, y vibras… Y en tu fuero interno te encuentras animando a Napoleón, o a Wellington, que más da. Lo llevas dentro. Eres humano y te guste o no es consustancial a la raza humana a competitividad, el asociacionismo, la diversión. Puede que sea cuestión de género, por aquello de ser hombre, o porque como a veces me dicen, soy un poco friki. Pero la mayor parte de los hombres somos frikis y nos gusta serlo… cuestión de genes.

Como espectador puede llegar a cansarte dos horas de incesante bombardeo, sobre todo, si no conoces al detalle la Historia y no eres capaz de seguir el desarrollo de la batalla (hay un narrador, pero solo narra en francés); pero como participante o como amante de la Historia es algo único.

Batalla de Waterloo

Se han cumplido 200 años. Es el bicentenario. Aquí estuvo Napoleón, y Wellington, y Blücher, y ahora también he estado yo.

Si te gusta la Historia, si te gustan los recuerdos únicos ¿de verdad crees que no debes haber estado aquí al menos una vez en tu vida? ya no vivirás un centenario, de acuerdo, pero qué más da que sea el año 201, el 202 ó el 215. Waterloo, Napoleón y Wellington te esperan.

Basten los números de esta representación histórica para intentar acabar de convencerte:

  • 10 millones de euros, presupuesto global del bicentenario
  • 118.000 espectadores para las dos recreaciones, a los que hay que añadir 15.000 espectadores para el espectáculo inaugural «Inferno» y los 40.000 visitantes de los vivacs
  • 55.000 plazas en las tribunas distribuidas a lo largo de 1 km
  • 25.000 m2 de tiendas, que acogerán cada tarde a 7.000 VIP
  • 25.000 m2 de placas de acero para facilitar la movilidad en el lugar y en los parkings sean cuales sean las condiciones climáticas.
  • 20.000 plazas de parking
  • 6.200 participantes en la recreación de 52 países diferentes
  • 2.500 kilos de pólvora para los combates
  • 2.000 trabajadores para atender al público (restauración y asistencia)
  • 500 autocares esperados en cada espectáculo
  • 330 caballos para recrear las cargas de la caballería
  • 300 policías
  • 120 cañones
  • 30 toneladas de heno

Batalla de Waterloo

Un Espectáculo, en mayúsculas. Y una manera única de conocer la verdadera Historia de lo sucedido aquel 18 de junio de 1815.

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