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Hasselt y sus alrededores

Julio 02, 2008 By: Jose Manuel Vargas Category: Hasselt, Bélgica, Ciudades

Hoy os invitamos a una nueva excursión. Bélgica es un país para dejarnos sorprender, y no sólo en sus grandes ciudades, sino en los pequeños pueblos que conforman el país. Nos acercamos a Hasselt, una ciudad de apenas 70.000 habitantes, capital de la provincia de Limburgo, en la región de la Campine. Tanto esta pequeña población como una excursión por sus alrededores son un viaje que os encantaría realizar. No os preocupéis, nosotros os llevamos.

Grote Markt y Catedral de Hasselt

Grote Markt y Catedral de Hasselt

La visita a Hasselt comienza en el centro de la ciudad, en la Grote Markt, muy animada y bulliciosa. En ella se levanta uno de los edificios más populares y bellos de la región, la Het Sweert, la espada. Es una casa construida en 1659 con entramado de madera. Detrás de la casa, en la Kapelstraat, está la Iglesia de Nuestra Señora de 1728. El interior es muy recoleto, pero precioso en sí. Tiene una nave central y dos capillas laterales. En el altar mayor está la venerada estatua de la Virgen Negra del siglo XV.

Muy cerquita de la Grote Markt se halla la Catedral gótica de Sint Quintinus, del siglo XV, aunque las torres que la flanquean son de 1250. El interior tiene tres naves, y lo más destacado es la sillería del coro de 1549 y los bancos del siglo XVII.

Saliendo de la catedral, y siguiendo el Zuivelmarkt, llegamos al antiguo Beguinaje. Como siempre, suele ser el barrio tradicional y popular de todas las ciudades belgas. Las casitas son de estilo mosano, con paredes de ladrillo y bandas de piedra. La pena es que de la iglesia sólo quedan las ruinas, pues fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial. A su lado, se encuentra el Museum Aktuele Kunst en Informatie.

Kelchterhoef

Kelchterhoef

Si dejamos Hasselt, a 13 kilómetros se encuentra Kelchterhoef, el parque más grande y bonito de la región. Puede ser perfectamente un lugar para comer, rodeado de un precioso bosque con estanques. Al salir de él podemos visitar el Museo del Automóvil, con más de 100 autos, todos en funcionamiento. El más antiguo es de 1899. Según cuentan, es uno de los museos más importantes del mundo en su género, con una sala especializada exclusivamente en piezas de recambio.

A 42 kilómetros de Hasselt está localizada Maaseik, otro perfecto enclave en la Campine. El recorrido hasta esta ciudad, a través de la carretera N-715, atraviesa el canal Alberto. Aquí veremos la finca provincial de Bokrijk, una preciosa reserva natural que alberga también un castillo del siglo XVIII y el Openluchtmuseum.

A 13 kilómetros de aquí está Genk, ciudad rodeada de un hermoso y grandísimo pinar con estanques. En ella visitaremos la Iglesia de San Martín, de 1954. A 6 kilómetros de aquí se halla el Zoo Limburgse, con más de 3000 especies de todo el mundo. Volviendo nuestros pasos hacia Hasselt de nuevo, a 20 kilómetros está As, un pequeño pueblo de 7000 habitantes, internada en el bosque de Dilsen. Si seguimos el canal del bosque llegaremos a Lanklaar.

Como veis, una pequeña excursión que no debéis perderos si queréis disfrutar de bellos paisajes, tranquilidad y pequeñas ciudades con tipismo popular.

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De Koninck, la cerveza belga de Amberes

Julio 01, 2008 By: Jose Manuel Vargas Category: Gastronomía, Amberes, Bélgica, Uncategorized

Ya os hemos dicho en algunas ocasiones que uno de los productos nacionales del país belga es la cerveza. Numerosas son las fábricas que se distribuyen por toda Bélgica. La elaboración de este producto es todo un acontecimiento y las tabernas repartidas en la totalidad de las ciudades están siempre abarrotadas de gente, sea cual sea la época del año. Es díficil escoger un lugar como ejemplo de fabricación de cerveza, pero nosotros nos hemos decidido por la fábrica De Koninck, en Amberes, una de las más conocidas del país y la única fábrica existente en la ciudad, que este año 2008 cumple 175 años de existencia.

Cervezas De Koninck

Cervezas De Koninck

A cualquier ciudadano de Amberes que le preguntemos qué podemos visitar en la ciudad nos incluirá en su recorrido la fabrica de cerveza De Koninck. La historia de esa fábrica empezó en 1827, cuando Joseph Henricus de Koninck compró la casa de Plaisante Hof, al norte de Amberes. Joseph murió poco después y fue su viuda, Elisabet Copp, quien se encargó del negocio en 1833, casándose nuevamente con el capataz del almacén Johannes Vervliet, quien decidió convertir la casa en una fábrica de cerveza .

En 1845, el hijo mayor de Elisabet, Carolus de Koninck, se hizo cargo de la empresa. A partir de aquí, comenzó a extenderse la fama de esta industria cervecera, gracias a la fermentación de su producto. Desde 1912, la fábrica se denominó Charles de Koninck, aunque tuvo que cerrar su producción por mor de la Primera Guerra Mundial. Tras esta, volvió a abrir sus puertas con la ayuda de Joseph van den Bogaert, un ilustre hombre cervecero, que le dio un importante auge a la fábrica.

Hoy la industria está dirigida precisamente por los nietos de Van den Bogaert, garantizando la producción y la realización tradicional de esta cerveza.

Cuatro son las materias primas necesarias para la elaboración de la cerveza belga: cebada, agua, lúpulo y levadura. El método de elaboración de la cerveza De Koninck transcurre en seis etapas, que os detallamos brevemente a continuación.

En la recepción de la fábrica se lleva a cabo el proceso de la vieja malta. Aquí la cebada se prepara para la elaboración de la cerveza, rociándose con agua, a fin de que comienze a germinar. La germinación dura entre 3 y 5 días en un horno de secado a alta temperatura. La temperatura determinará el tipo de malta que se quiere obtener, o bien pálido, o bien oscura, y por tanto determina el color que llevará la cerveza.

Proceso de enfriado en la fábrica De Koninck

Proceso de enfriado

Una vez que se obtiene la malta de la cerveza se lleva hasta el molino de la fábrica. La malta de la cebada es aplastada por la piedra del molino, sin eliminar del todo la cáscara de la cebada. En la fábrica De Koninck hay concretamente dos molinos que realizan este trabajo. El resultado se mezcla con agua pura, a una temperatura controlada a través de varias etapas. Cuando hay una masa lista, la temperatura provoca que se separe del grano una especie de azucar líquido, conocido como el mosto de la cerveza. Este mosto pasa entonces a una caldera, y durante su ebullición se le añade el lúpulo.

El lúpulo es fundamental para la perfecta elaboración de esta cerveza. Las flores del lúpulo contienen un polvo de color amarillo llamado lupulina. Este polvo contiene a su vez una resina aceitosa y muy aromática que da a la cerveza su sabor indiscutible. También la flor del lúpulo ayuda a la conservación de la malta de la cerveza. Cualquier bacteria desaparece en el proceso de ebullición en el que se añade el lúpulo. Después de esto, el mosto se aparta y se deja enfriar.

Cuando el mosto está frío comienza el proceso de la fermentación, en el que se usa un cultivo puro de verduras. Es aquí cuando el azúcar fermentable se convierte en alcohol. Las cervezas De Koninck son cervezas de alta fermentación, lo que significa que son fermentadas a una temperatura más alta, entre 25 y 27 grados, mientras que la parte más baja de fermentación se suele realizar a 15 grados. A 27 grados, la levadura sube a la superficie después de algún tiempo, mientras que a baja temperatuda, la levadura quedará en el fondo.

Después de la fermentación, la cerveza se enfría y se acondiciona por debajo de los cero grados, para que madure. Para evitar cualquier riesgo en materia de higiene, la cerveza recibe un tratamiento extra de esterilización pasando por un filtro. Una vez filtrada, la cerveza se almacena en tanques de enfriado con dióxido de carbono para aumentar su durabilidad y estabilidad. Ya por último, sólo queda el proceso de embotellado o almacenamiento en barriles, para que podáis degustar un vaso de cerveza De Koninck.

Así pues, no dejéis de probar esta cerveza o cualquiera de las más de 400 variedades de este producto que os encontraréis por todo el país. Todo un lujo.

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Informacion practica antes de nuestro viaje

Junio 30, 2008 By: Jose Manuel Vargas Category: Información práctica, Bélgica

Estaba pensando que muchas veces, cada vez que viajamos al extranjero, siempre nos encontramos con pequeños problemas con los que no contábamos antes de viajar. Suele ocurrir que nuestras preocupaciones fundamentales sean el hotel, los transportes, dónde comer o bien cómo llegar hasta el aeropuerto en el menor tiempo posible.

Pero, por lo que a mí respecta, siempre suelen aparecer otros pequeños inconvenientes con los que no contaba antes del viaje y que, si bien no son nada grave, sería recomendable conocer para viajar con todo listo y preparado. Desde aquí intentaremos no dejar ningún cabo suelto en vuestro viaje a Bélgica.

Viaje a Bélgica

Para entrar en Bélgica sólo es necesario el DNI o el pasaporte en vigor, debido a su condición de país de la Unión Europea. Si viajáis con alguien que no pertenezca a la comunidad europea, deberéis poneros en contacto con la embajada o el consulado del país de origen. Como os referíamos en otro post, la mayoría de los belgas hablan tres idiomas: el flamenco o neerlandés, el francés y el alemán. En los sectores turísticos no os preocupéis, ya que, además de estas lenguas natales, hablan el inglés y el castellano. Así pues, el problema del idioma no lo es tanto en Bélgica.

El móvil es otro de los problemas que hay que subsanar si queremos usarlo. Al llegar a Bélgica, la operadora que tengas disponible cambiará a su homóloga en el país belga, con lo que tendréis que poneros en contacto con antelación con la marca que tengáis contratada para que os faciliten las llamadas. Y para cargar el móvil, no os preocupéis, los enchufes en Bélgica son los mismos que en España, no necesitaréis adaptador.

Otro asunto a destacar es el de la tarjeta sanitaria. Para que sea válida en Bélgica deberéis solicitar el carnet de asistencia sanitaria europea en vuestro ambulatorio o en cualquier centro privado. Las farmacias en Bélgica tienen un horario limitado, que va de 08.30 a 12.00 y de 13.30 a 18.00 horas. Ojo porque los sábados por la tarde y los domingos están cerradas. Para una eventualidad mayor, el número de teléfono para solicitar una ambulancia en Bélgica es el 100, y el 101 para llamar a la polícia.

Si queréis llamar por teléfono desde Bélgica hasta España, hay que marcar primero el 0034 + 9 + número de teléfono. Si vuestra llamada se realiza desde España hasta Bélgica, marcaréis el 0032 + número de teléfono.

Estación de Bruselas

Un dato curioso a tener en cuenta son los horarios en Bélgica, muy distintos a los de nuestro país. En este sentido hay que ir con tiento. Por ejemplo, los bancos abren de 09.00 a 16.00 horas, de lunes a viernes, aunque la mayoría de ellos cierra a las 13.00 horas para comer, abriendo una hora más tarde. La oficina de Correos abre de 09.00 a 12.00 y de 14.00 a 17.00 horas. Los buzones son de color rojo y por lo general se encuentran en numerosos muros de los edificios.

En las grandes ciudades las tiendas suelen abrir de lunes a sábados de 10.00 a 18.00 horas, sin cerrar al mediodía. En los pueblos más pequeños, sí cierran entre 12.30 y 13.30 horas. Los bares y los restaurantes tienen la consigna curiosa de que apenas sirven desayunos, por lo que os recomiendo que lo toméis en el hotel. Las comidas se sirven entre las 12.00 y las 14.00 horas, y se cena entre las 18.00 y las 20.30 horas. ¿Véis cómo cambia la cosa?… Incluso, a partir de las 14.00 horas ya comienzan a servirse crepes y tartas flamencas para la merienda.

Los museos suelen estar abiertos de 10.00 a 17.00 horas, abriendo todos los días, excepto los lunes. En Brujas, cuidado, porque el día de cierre son los martes. Los trenes comienzan a funcionar desde las 04.30 de la madrugada a las 22.30 horas, y los autobuses urbanos lo hacen hasta las 23.00 horas. Desde el aeropuerto de Bruselas, el precio del taxi hasta la ciudad oscila entre los 35 y los 40 euros. El precio medio por kilómetro suele ser de 1.23 euros dentro de las ciudades y 2.46 euros si es en carretera.

Si seguimos hablando de transportes, la red ferroviaria belga es la más densa de Europa. Es el mejor medio de transporte para moveros por el país, gracias a los bonos y la altísima frecuencia de trenes. Las estaciones de las grandes ciudades se suelen encontrar en la zona centro. El autobús se usa más bien para el transporte interurbano. Además, si viajas en coche, las autopistas son gratuitas, y los límites de velocidad son idénticos a los españoles, 120 km/h en autopista, 90 km/h en carreteras nacionales y 50 km/h en ciudad.

En próximos artículos intentaremos traeros más información práctica para vuestro viaje. Todo para que tengáis Bélgica al alcance de vuestra mano.

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