El implacable avance alemán durante la Primera Guerra Mundial

Tras la caída de Lieja las tropas belgas se replegaron hacia la posición fortificada de Amberes dejando el camino expedito hacia el centro de Bélgica al 2º ejército alemán al mando de Von Bulow.

Sin embargo, lo que debería haber supuesto un paseo militar se transformó en un cada vez mayor retraso que el previsto en el plan Schlieffen del que hemos hablado en los primeros capítulos de la Guerra.

Los belgas seguían oponiendo una considerable resistencia que se traducía en los continuos sabotajes a las líneas ferroviarias, vitales para el sistema de abastecimiento de las tropas alemanas, la destrucción de los puentes sobre el Mosa y buena parte de los túneles.

Por otro lado, seguían los enfrentamientos bélicos que no hacían sino retrasar aun más la marcha alemana, como ocurrió en el puente de Halen donde varios regimientos de Guías y Lanceros belgas, apoyados por un grupo de artillería montada consiguió conservar el último puente sobre el Gette en lo que se conoció como “la batalla de los Cascos de Plata” en alusión a los cascos alemanes que quedaron esparcidos en aquel lugar tras la batalla.

El plan Schlieffen había calculado un avance rápido basándose en tropas jóvenes y en un terreno fácil, pero la logística se calculó mal: no se tuvo en cuenta ni los cortes ferroviarios ni el transporte de caballos necesario ni mucho menos el transporte de las toneladas de forrajes para alimentación de éstos.

Cada mínima resistencia belga repercutía en la alta cadena de mando alemana quienes, impotentes, mostraban su rabia descargándola sobre sus soldados, quienes a su vez, la descargaban en la población civil de los lugares por los que pasaban.

Aquellas primeras semanas de guerra fueron caóticas y brutales en Bélgica.

Los días 19 y 20 de agosto la ciudad de Aarschot sufrió la ira alemana y 150 personas fueron fusiladas allí mismo, amén de centenares de casas incendiadas. El 23 fue Dinant la que sufrió uno de las mayores represiones de aquella guerra (ver foto superior). Allí, un francotirador belga disparó contra los alemanes al cruzar el puente, y éstos, en represalia, mataron a más de 600 civiles.

La siguiente fue Lovaina cuya ciudad universitaria fue incendiada, ardiendo entre otras, su famosa biblioteca, perdiéndose así miles de libros que allí estaban catalogados.

Ante el miedo de hechos similares, Bruselas fue declarada “ciudad abierta”, de modo que el 20 de agosto las tropas alemanas entraron en la capital sin oposición ninguna. Aquel día desfilaron por la Grand Place, antes de encaminarse hacia Mons, donde les aguardaban la recién llegada expedición británica, del mismo modo que en Charleroi y Namur eran los franceses los que se aprestaban al enfrentamiento.

Aquella marcada brutalidad alemana fue la que utilizó Inglaterra en su propaganda bélica para harengar a su población y justificar la entrada en la guerra.

Propaganda bellica inglesa de la Primera Guerra Mundial

Propaganda inglesa en la que se representa a Alemania como un gran gorila que viola a las mujeres belgas.

Entre el 20 y el 23 de agosto se darían las fechas más cruciales en Bélgica durante aquella Primera Guerra Mundial.

El 21 de agosto se produjo la batalla de Charleroi entre el 2º ejército alemán de Von Bulow y el 5º ejército francés de Lanrezac.

El 22 de agosto, en las Árdenas, se produjo una ofensiva francesa que acabó en derrota para éstos.

Del 21 al 23 de agosto, Namur fue sitiada.

El 23 de agosto Mons vivió el enfrentamiento directo entre alemanes e ingleses.

– Pero el enfrentamiento más importante sería el que comenzó a vivirse un poco más al norte, en Amberes, donde el 20 de agosto comenzaría el asedio de la ciudad fortificada, la plaza más fuerte e importante para el ya debilitado ejército belga.

A final de mes, franceses y británicos estaban en plena retirada hacia el Marne, en defensa de París, mientras Bélgica quedaba en manos alemanas, que por un lado, buscaban ocupar hacia el oeste el corredor del Mosa hacia el mar, y por el sur, cruzaban la frontera francobelga.

Podéis leer todos los capítulos anteriores que llevamos escritos sobre los hechos ocurridos en Bélgica durante la Gran Guerra en el siguiente enlace: “Bélgica en la Primera Guerra Mundial“.

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