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Saxofon

El saxofón está íntimamente relacionado con los Estados Unidos; allí se dio el verdadero desarrollo, con la explosión del jazz a principios del siglo XX, sin embargo, se trata de un instrumento ideado y fabricado en Bruselas y fue un sueño hecho realidad por el luthier belga Adolphe Sax, un verdadero genio, poco reconocido en su momento.

La historia comienza en 1840. Sax, oriundo de Dinant, se trasladó a la ciudad capital para internarse en el taller de su padre y mejorar la mecánica del clarinete, demasiado compleja y con una sonoridad suave. La idea del luthier era lograr un sonido más filoso y de gran poder.

Justamente, esta última cualidad le sirvió al saxo para ingresar en primera instancia a las orquestas militares, ya que era uno de los pocos instrumentos que realmente se escuchaba al aire libre. Lamentablemente, su condición de instrumento militar le valió el rechazo de la academia de aquel entonces. Fue una discusión acalorada, los conservatorios e institutos de renombre no querían saber nada con piezas que no sean de madera. Sax concluyó su instrumento en 1841, lo presentó en público sin demasiado éxito. Visto la escasa repercusión viajó a París donde cosechó algo de fama.

El reconocimiento más caluroso se le brinda actualmente en su ciudad natal, en los últimos años se emplazaron distintos monumentos en su honor. Por ejemplo, el escultor Jean-Marie Mathot cinceló su obra Adolphe Sax, en 2002, ubicada en la calle que lleva su nombre. El músico está representado con un brazo apoyado en el respaldo de un banco y un saxofón descansando sobre sus piernas cruzadas. Está a los pies del edificio donde nació y fue trabajada en bronce en los talleres de las artes del fuego de La Louvière.

Para conmemorar el centenario de su fallecimiento, en 1994, el artista Felix Roulin inauguró su Monumento a Adolphe Sax, ubicado en la Place Victor Collard, justo en la puerta del Espacio Sax. Sus dimensiones son de 3 metros de altura y 6 metros de largo, y fue realizado en piedra azul y bronce oxidado. El monumento se presenta como dos rocas que brotan desde el suelo, una alude a la historia de la ciudad, la otra al arte y a la mujer.

Con los años, Dinant se ha convertido en una ciudad de culto para los saxofonistas. En paralelo con los recorridos urbanos, se desarrollan conciertos de jazz y destacadas clínicas especialmente dedicadas al estudio del saxofón.

Foto vía: cpcalzar

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