Lieja, cuna del arte mosano

Colegiata de San Bartolome

La ciudad de Lieja fue el epicentro del Arte mosano en la Edad media, puntualmente durante los siglos X, XI y XII. Se trata de una corriente estilística, muy emparentada con los preceptos religiosos del cristianismo, que también tuvo impacto en países limítrofes como Holanda y Francia.

El nombre se desprende del valle del río Mouse. Allí la diócesis se había convertido en una entidad no sólo religiosa, sino que también tenía fuerte influencia en el arte, en el folclore y en la formación intelectual.

La mayoría de las estructuras de los obispados -tanto en Lieja como en Tournai, por ejemplo- están en relación directa con las tradiciones parroquiales de las pequeñas comunidades rurales. Así fue que, desde el punto de vista estético, se fue gestando este movimiento que avanzó de la mano de la fe y los ritos eclesiásticos.

El Arte mosano se caracteriza por trabajar líneas plásticas, de aproximación teatral. Es todo una puesta en escena, donde los fondos son preferentemente lisos, lo cual acentúa el efecto de profundidad. Hay puntos de contacto con el arte carolingio y romano, la diferencia reside en la ubicación de los elementos y el uso de los primeros planos. En algún sentido también tiene conexión directa con la escultura antigua.

Hay una extensa tradición literaria dentro del Arte mosano, donde se destacan poemas rítmicos que se cantaban en la liturgia gregoriana y extensas compilaciones de discursos en latín, pronunciados por San Gregorio.

A nivel arquitectónico, el máximo ejemplo de Arte mosano es la Casa Curtius, donde actualmente funciona el Museo de arqueología. Se trata de un palacio construido entre 1600 y 1610 por Jean De Corte, uno de los responsables de la posterior industrialización de toda esta zona belga en el siglo XVII. A principios del siglo XX tuvo que ser restaurada, el paso del tiempo y las filtraciones de humedad hicieron estragos tanto en la fachada como en los interiores. Se realizó un proceso de reciclaje profundo que recién se completó en 2009.

Otro ejemplo es la Colegiata de San Bartolomé, construida con piedra arenisca de carbón a finales del siglo XII. Allí se conservan obras de arte talladas en plata y una pila bautismal de bronce que está considerada una de las siete maravillas de Bélgica.

Foto vía: buscounviaje

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