Historia de Ostende, la reina de la costa belga

Ostende

Ostende, una importante ciudad belga de unos 90.000 habitantes, no era más que un pequeño pueblo construido en la isla de Testerep, entre el Mar del Norte y un pequeño lago. Aunque pequeño, el pueblo pasó a la condición de ciudad en torno a 1265, cuando a los habitantes se les permitió celebrar un mercado.

La principal fuente de ingresos de sus habitantes era por supuesto la pesca. La costa del Mar del Norte siempre ha sido bastante inestable y en 1395 los habitantes decidieron construir una nueva Ostende detrás de los grandes diques y más alejada del mar amenazante.

La posición estratégica sobre la costa del Mar del Norte hizo que Ostende tuviera grandes ventajas para convertirse en un puerto fundamental. Pero, debido a ello, también fue una ciudad tomada con frecuencia y destruida por la conquista de muchos ejércitos. Después de su independencia del imperio español, los holandeses mantuvieron algunos bastiones en el sur, entre ellos Ostende.

Entre 1601 y 1604 el ejército español logró de nuevo la toma de Ostende. Después de esta época, la ciudad se convirtió en u n tranquilo puerto de cierta importancia. En 1722 los holandeses cerraron la entrada al puerto de Amberes, con lo que Ostende consiguió más importancia.,

Un poco más tarde, la ciudad pasó a formar parte del imperio austríaco. El emperador Carlos VI concedió a Ostende el monopolio del comercio con África y el lejano Oriente.

En los últimos tiempo, el puerto de Ostende continuó su expansión. En 1838, una conexión ferroviaria con Bruselas mejoró aún más a la ciudad y sus comunicaciones. En 1846 Ostende se convirtió en un puerto de tránsito hacia Inglaterra, con el trayecto del Dover, el primer transbordador. Muy importante para la imagen de la ciudad fue la atención que comenzó a recibir por parte de los reyes de Bélgica Leopoldo I y Leopoldo II. Desde entonces, comenzaron a pasar sus vacaciones en la ciudad.

Con ello, fueron construidos importante monumentos y casas para albergar a la familia real. El resto de la aristocracia belga comenzó a conocer a Ostende como la reina de la costa belga. Así es hoy en día Ostende, un lujo para todos.

Si quieres adentrarte más en la historia del país, puedes leer en: Historia de Bélgica

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