Curiosidades de Gante

Gante

Tengo que reconocerlo: en mi viaje de novios, estuve en Bélgica. Estoy enamorado de ese pequeño país, de sus ciudades de cuento de hadas, de sus historias y leyendas. Hay ciudades que son sencillamente exquisitas, de una arquitectura fina y delicada. Son algo así como pequeñas muñecas de arte, surcadas por canales y torres medievales. De entre todas ellas, Gante es una de mis favoritas.

En mi viaje de novios, precisamente, tuve la suerte de charlar animadamente durante bastante tiempo con el dueño de una de las tiendas de souvenirs que hay junto a la Catedral de San Bavón. En Gante la gente es muy amable, y muchos de ellos hablan español. Este señor me contó algunas cosas curiosas de la ciudad, que hoy comparto con vosotros.

Me contó entre otras cosas que Gante, desde el siglo XI hasta mediados del XVI, era una de las ciudades más grandes de Europa, sólo superada por París. Aquí vivían ricos comerciantes, condes y buena parte de la nobleza del centro de Europa. De ahí la riqueza arquitectónica del centro histórico de esta ciudad. No es de extrañar que, el 24 de febrero del año 1500, naciera aquí el emperador Carlos V.

De todas maneras, los ganteses no se llevaron muy bien que digamos con Carlos V, y aún es un nombre del que no están muy orgullosos, aunque sea uno de los grandes hijos de la ciudad. Ya os contamos en una ocasión la historia de Carlos V y Gante. La ciudad desobedeció al emperador y, en humillación, un enorme cortejo de ganteses tuvieron que salir descalzos, con una camisa blanca y una soga al cuello, desde el Ayuntamiento hasta la Corte de los Príncipes, para postrarse ante Carlos V y pedir clemencia en voz alta.

Mi amigo comerciante me contaba esta última historia con orgullo, defendiendo a capa y espada el carácter terco y tenaz de los ganteses. Me dijo textualmente: «los ganteses somos muy amables y agradables, pero nunca nos lleves la contraria en un asunto grave, porque, aun si os tenemos que dar la razón, lo haremos defendiendo siempre nuestra postura».

Por algo a los ganteses se les sigue llamando en los Países Bajos con el apodo de «stropkes», que significa los que llevan la soga al cuello. Además, el símbolo de Gante sigue siendo una soga negra y blanca.

Fue precisamente con aquella humillación ante Carlos V cuando el poder de Gante fue reducido. Hoy la ciudad es uno de los destinos más turísticos de Bélgica. Una ciudad señorial y elegante, popular y alegre, animada y muy agradable. Os sentiréis en ella como en casa.

Foto Vía: Culture Link

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