Salade Liegoise, un sabroso plato belga

Salade Liegoise

Me comentaron en una ocasión que la cocina belga es muy sencilla y apetitosa a la vez. En realidad, más bien por curiosidad que por mis instintos gastronómicos, me decidí a buscar información y encontré esta receta que os recomiendo hacer. Os puedo asegurar de primera mano que es francamente sencillísima de realizar. Y creedme si es fácil de hacer o no, que aquí un servidor, lo que mejor sabe utilizar de la cocina es abrir y cerrar la ventana, así que ya me diréis…

Bien, pues hoy vamos a comer lo que en Bélgica llaman la Salade Liegoise o Ensalada Liegois (no me hagáis que la pronuncie… demasiado tengo con el enorme riesgo de meterme en la cocina). Haremos una receta para 4 personas. Para una vez que nos decidimos traspasar el umbral de los fogones, lo mejor es contar con amigos totalmente parciales, que aunque no les guste el plato te digan eso de «esto está buenísimo…».

Anotad los ingredientes:

  • 450 gramos de judías verdes
  • 4 papas medianas
  • 150 gramos de bacon ahumado, preferentemente en una sola pieza
  • 25 gramos de mantequilla
  • 1 cucharadita de perejil recién picado (pero sólo el perejil, ojo, no metáis al fuego también la cuchara que os veo venir), cebolla y dos cucharaditas de vino tinto (para darle alegría a la cosa, ¿no?).

Bien, esto es lo más sencillo. Vas al súper o a la tienda de confianza y le pides todo al vendedor, dejándole claro que te especifique cuáles son las judías verdes y cuál es la mantequilla, por si no sabes diferenciar una de otra (bueno, bueno, estamos exagerando ya un poco). Lo peor viene ahora, cuando colocas todos los ingredientes encima de la mesa y no tienes una varita mágica a mano para que el plato se haga por sí solo. Nada, manos a la obra.

Lo primero, hay que colocar las patatas en una gran cacerola de agua con sal (como gran cacerola no vale usar la bañera), hacer que aquello esté a punto de ebullición y cocer durante 15-20 minutos. En ese tiempo yo pensaba que se podía leer el periódico o evacuar a los vecinos por si acaso, pero no. Mientras se cuecen las patatas, hay que colocar las judías verdes en otra cacerola con agua fría y sal. Hacer que llegue a su punto de ebullición, y luego rebajar un poco la temperatura y cocinar durante 5-8 minutos.

Mientras tanto, se calienta la mantequilla en una sartén (de ahí la previa diferencia que debéis hacer entre mantequilla y judías verdes), agregándole el bacon, friéndolo todo durante 5 minutos. A la sartén se le añade el vino y se hierve rápidamente.

Una vez hecho todo esto, nos vamos de nuevo con las patatas. Es el momento de llamar a la vecina para que las saque de la cacerola, las pele y las corte en rodajas. ¡¡¡¡ Noooo !!!!. Nos hemos propuesto no recibir ayuda externa como siempre. Dicho y hecho, sacamos las patatas, las pelamos y las cortamos en rodajas. Listo esto, sacamos las judías verdes y las colocamos en una ensaladera.

Ya estamos terminando, y sin incendio en el bloque… Bien, colocamos las patatas alrededor de las judías verdes, y les damos una pequeña lluvia de perejil picado, y un poquito de cebolla por encima. Cortamos el bacon al gusto que queramos, y lo vertemos junto con el vino sobre el plato. Metemos el resultado en el horno (otra vez google imágenes para no meter el plato en la lavadora, por ejemplo), y ya tenéis vuestro plato.

Más sencillo imposible, ¿no?.

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