El Begijnhof de Santa Inés en Sint Truiden

 Santa Ines en Sint Truiden

Nos acercamos hoy hasta la ciudad de Sint Truiden, en la provincia de Limburgo, para conocer su famoso Begijnhof de Santa Inés, fundado en 1258 en unos terrenos donados por Willen de Rijkel, abad de la abadía benedictina. El conjunto estaba rodeado por un muro de ladrillos, y la única puerta de entrada era la del Tribunal de Justicia de Waterloo, que más tarde desapareció.

En 1798 el convento del Begijnhof de Santa Inés fue expropiado por los franceses y se vendió. En una de las esquinas, conocida como la Schur, se hallaba la casa de campo de los inquilinos del convento. Esta casa fue construida en el siglo XVI, aunque fue restaurada en los siglos XIX y XX. Aún más lejos está la granja del convento, del siglo XVIII. El complejo también incluye establos y graneros.

Otro de los edificios de la Begijnhof es el conocido como casa-torre o torenhuis, que sería probablemente el hogar del patrón del convento. Un escudo en la pared indica la fecha de 1619. Después de permanecer abandonada muchos años, fue restaurada en 1994 por el arquitecto José Martens.

Las casas comunales que se hallan al sur de la plaza datan de 1780. La enfermería, que tenía una entrada independiente, se construyó alrededor de 1754, en estilo del Mosa. Ahora está dividida en tres casas. Otro edificio histórico es la Iglesia de la Santísima Trinidad, de mediados del siglo XVIII, situado en el extremo norte de la plaza.

En el centro de la plaza se sitúa el convento, dedicado a Santa Agnes. En 1934 fue vendido por su último propietario, la familia Pitteurs, a la Asociación Amigos de la Begijnhof. En 1970, la provincia de Limburgo convirtió el convento en un museo provincial. La construcción de esta iglesia se inició en 1258. Alrededor de 1300 se concluyó el coro, pero la parte central que hoy vemos es del siglo XVI.

La iglesia presenta elementos del románico tardío y características góticas. Su interior es del siglo XVI, pintado con motivos de lirios y escudos de armas. En el suelo hay numerosas lápidas. Os destacamos también el púlpito, el altar y el órgano, todos ellos del siglo XVII.

En las paredes y pilares había pintados 38 murales, realizados entre 1300 y el siglo XVII. Curiosamente, las pinturas se descubrieron, tras una capa de piedra caliza, en 1860. En su mayoría son escenas de la vida de María y las santas Agatha, Gertrudis, Genoveva, Lucía y Cecilia.

El constante deterioro del edificio y la no restauración hasta el siglo pasado fueron desastrosas para las pinturas. Sus trabajos de restauración, llevados a cabo desde 1972, han hecho que éste sea uno de los trabajos murales más importantes del país.

Foto Vía Belgium Vieuw

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