Café Craenenburg, comer en el centro de Brujas

Cafe Craenenburg

En la mayoría de los casos los bares, cafés y terrazas que se hallan en las plazas más importantes de las diferentes ciudades suelen ser caros. Aún recuerdo los 18 euros que me cobraron por dos Coca-Colas en una terraza frente al Moulin Rouge de París, por ejemplo… Pero, aunque lo anterior en realidad no venga tanto al caso de nuestro protagonista de hoy, os quiero decir que los cafés y las terrazas de las principales plazas de Brujas, aunque sean caros, merecen la pena pagarse.

Es lo que me ocurrió en el célebre Café Craenenburg de la ciudad. Lo encontraréis en la esquina de la Plaza Markt y la Saint Amandstraat, un lugar muy turístico y corazón del centro histórico de la ciudad. Tomarse un café, una cerveza o una copa aquí es un poco caro, no ya almorzar o cenar, pero las vistas son las mejores. Así que os recomiendo que os deis el capricho.

El edificio en el que se encuentra data de comienzos del siglo XIV, y lleva el nombre de la primera familia que lo habitó, quienes regentaron el primer negocio. Desde entonces y hasta 1966 fue la familia Craenenburg la que llevó adelante el café, hasta que lo adquirieron los Boedt, que son los que lo regentan en la actualidad. Aún así, al ser un clásico de toda la vida, mantuvieron el nombre original.

Lo curioso del caso es que este edificio no ha servido como café o restaurante durante toda su vida. Desde aquí vieron Margarita de York y Carlos el Temerario, en 1468, los juegos medievales que se celebraron en la Plaza Markt con motivo de su boda, y aquí fue encarcelado en 1488 el archiduque Maximiliano de Austria.

Pero además de las vistas, la decoración en madera, tradicional, cálida e íntima, no puede ser más propia. Su pórtico de entrada en madera, las vigas del techo, las lámparas de cobre y los bancos de madera de las paredes le dan un toque muy flamenco.

Una vez en su interior, imprescindible pediros alguna cerveza belga y, cómo no, los mejillones con patatas fritas o algún buen filete de la casa. Yo aquí suelo pedir siempre que he ido la pata de conejo con salsa de cerveza, y así mezclo un poco ambas especialidades, ¿verdad?.

Aún así también hay pastas, ensaladas, bocadillos de todo tipo… A decir verdad, no parece uno de esos restaurantes típicos turísticos, ya que el servicio y la calidad son excelentes.

Café Craenenburg es una muy buena opción para saborear lo mejor de la gastronomía belga. Frente a la Plaza Markt, con unas vistas excelentes. Un poco caro, sí, pero merece el capricho.

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