El Parque de Laeken en Bruselas

 Parque Laeken

Vamos a descansar hoy un poco de nuestra caminata por Bruselas. La ciudad merece precisamente este recorrido exhaustivo que venimos haciéndole, pero claro, para seguir con ella hay que reponer fuerzas. Bruselas cuenta con muchas zonas verdes, parques y jardines que nos invitan precisamente a tomar un poco de aire, quizás comer algo, y disfrutar.

El Parque Laeken, o Laekenpark, como queráis llamarlo, es una de estas extensas zonas verdes de la capital belga. Cuenta en total con 160 hectáreas, y fue creado en 1850 por el rey Leopoldo II. Se sitúa alrededor del castillo que proyectó Montoyer para el archiduque austríaco Alberto y que se convirtió después en residencia real.

Accedemos al parque por la entrada que se halla a la izquierda de la avenida du Parc Royal Koninklijk Parlaan. Nada más atravesar la verja, una calle nos llevará a la Plaza de la Dynastie Vorstenhuis, donde se halla el monumento a Leopoldo I, de casi 50 metros de altura. Junto a ella podemos ver la pequeña Villa Belvedere, residencia actual de los príncipes Alberto y Paola.

A la izquierda de la calle principal se halla la Capilla de Santa Ana, junto con una fuente de 1625. Un poco antes veréis el Castillo de Stuyvenberg, residencia de invitados ilustres y reuniones políticas. Al final de la calle, a la derecha, visitaremos los Reales Invernaderos, construidos entre 1875 y 1893, del que os encantará el jardín de invierno, con un pabellón de cristal.

Tomamos ahora la calle du Gros Tilleul Dikkelindelaan, donde destaca una reproducción de la fuente de Neptuno de Bolonia. Desde aquí, para que os situéis, comienza la autopista que nos lleva a Amberes. Pero, como queremos seguir en el parque, hacia la derecha se encuentra el Pabellón Chino, la torre japonesa y el Museo de Arte Japonés.

Todos los anteriores están agrupados bajo lo que se conoce como los Museos de Extremo Oriente, mandados construir por Leopoldo II para albergar la maravillosa colección Verhaeghe de Nayer, de porcelanas y objetos de arte chino y japonés de los siglos XVI al XVIII. Os llamará la atención sobre todo la torre japonesa, de 34 metros de altura, construida para la Exposición Universal de París de 1900, y trasladada a Bruselas en 1906.

Para que no os perdáis, podéis seguir por la Avenida de Madridlaan, y llegar, como fin de nuestro paseo al Atomium. Ya sé que empezamos diciendo que queríamos descansar de nuestra caminata, y lo que hemos hecho en realidad es caminar, ¿no?. Bueno, eso es porque pensamos que en Bruselas se descansa paseándola.

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