Baarle Hertog, la ciudad de dos países

Baarle Hertog

Baarle Hertog se halla en el corazón de Kempen, al norte de Amberes. Quizás estemos ante uno de los pueblos más curiosos del mundo, ya que, debido a no sé cuántos tratados de guerra, pertenece por igual a Bélgica y Holanda, como una especie de rompecabezas. Concretamente la ciudad se sitúa unos kilómetros al norte de la frontera belga, ya en territorio holandés.

Sin embargo, parte de su territorio pertenece a Bélgica. Es decir, Baarle Hertog está dividido en 30 enclaves, 22 de los cuales son belgas, y los 7 restantes holandeses. No se conoce ninguna otra ciudad del mundo que se halle tan extremadamente entrelazada con un pueblo del país vecino.

Esta maraña se aprecia sobre todo en el aspecto geográfico, pero en los aspectos sociales, culturales, económicos y públicos también. De hecho, hay muchas organizaciones belgo-holandesas, como empresas, la biblioteca, el gas, el alcantarillado y demás. Es típico observar aquí, de todas maneras, como hay dos empresas de bomberos en un mismo pueblo, pero cada una de un país distinto, dos servicios de policía o dos lugares distintos donde pagar la luz y el teléfono, según si eres belga u holandés.

Estos puzzles tan extraños eran muy comunes en la Edad Media, debido al sistema feudal, basado en el intercambio y la nula separación de tierras. Lo curioso de Baarle es que la compleja estructura feudal se ha mantenido hasta nuestros días, algo único en el mundo.

Después de la independencia de Bélgica, la comisión creada por el Tratado de Maastricht en 1843 para determinar las fronteras entre Bélgica y Holanda no logró resolver el problema de Baarle. No ocurrió nada hasta 1974, cuando se intentó hacer una nueva frontera sin éxito. En 1995 se intentó de nuevo restablecer una frontera oficial, pero los problemas siguieron sin resolverse, porque nadie sabía exactamente hasta dónde llegaba el territorio belga y hasta dónde el holandés.

Así pues, hoy en día, según donde vivas en Baarle, se es holandés o se es belga. Quizás algún vecino que se haya mudado de casa ha podido vivir en el mismo pueblo, pero en dos países distintos. Para nosotros, los turistas, sí hay diferencias, señalizadas por marcas en las calles y en las zonas peatonales. De todas maneras, cada casa lleva el distintivo de los colores nacionales a los que pertenece, para saber dónde nos encontramos, si en Bélgica o en Holanda.

Las casas belgas llevan los colores negro, amarillo y rojo, mientras que las holandesas llevan los colores rojo, blanco y azul. A veces resulta confuso pasear por las calles del pueblo, ya que para los belgas puede tener una dirección, y para los holandeses otra. Pero tranquilos, nunca tendréis como aquí la oportunidad de decir que habéis podido visitar Bélgica y Holanda al mismo tiempo.

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1 comentario

  1. Marcos dice:

    Hay un caso de una ciudad que sí es binacional. entre Angola, creo y otro país, estoy buscandolo.
    Hubo otra con Sudáfrica y un país vecino que ya no existe.
    En este caso sí pertenece legalmente a dos países

    fascinante. deberíamos copiarlo entre países limítrofes con problemas

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