Navidad de chocolate en Bélgica

Papa Noel de Chocolate

«Querido Santa Claus:
Quiero una noche de chocolate.»

Cuando llegan estas fechas uno siempre se pone a hablar de lo mismo, una y otra vez, como si fuera el eco incansable de las campanadas que vienen sonando desde lejos que nos mantienen despiertos con la impaciencia de un niño por llegar a abrir el regalo.

Y Bélgica es también un poco así, tiene una magia secreta que hace que cada viaje sea único sin importar cuántas veces se vaya al mismo lugar. Siempre hay algo de qué sorprenderse. Y una típica navidad en Bélgica puede ser algo diferente.

Esta vez la excusa es ir allí y hacerse con la mejor navidad del mundo, una de chocolate. Ya sé que esto del huevo y el conejo de chocolate es para pascuas, pero yo me refiero a ir a la, hoy por hoy, cuna del chocolate y traerse un pesebre o belén del mejor chocolate del mundo para pasar las navidades más exquisitas que se puedan imaginar. Una noche buena que te dejará mejor que una sesión de chocolaterapia.

Anda, date el gusto. En Bélgica encontrarás un montón de motivos para festejar, si no es por una cosa es por otra. Así puedes probar un belén como un San Nicolás que es el equivalente a Santa Claus, un arbolito o una bota de chocolate u optar por un tradicional Bûche de Nöel, un bizcocho arrollado con mousse de cacao, crema, avellanas, castañas, merengue y más, que representa un ?tronco de Navidad?. La historia de este postre es que antiguamente las familias se reunían a cantar y pasar la noche frente al tronco que ardía en el hogar. También es típico el ?cougnolle?, un pan dulce con la forma del niño Jesús.

Pero por otro lado puedes encontrarle un gusto todavía más particular a las fiestas porque navidad es aquí de ?edición especial?. No te puedes perder las cervezas de navidad, el fruto de todo un año de trabajo puesto por cada marca en estas cervezas elaboradas únicamente para esta oportunidad y de las que se pueden destacar la Gouden Carolus Christmas y la Enghien Nöel. La primera, negra, de alta graduación alcohólica, hecha con 3 tipos de lúpulo y 6 especias, y la segunda de tipo Triple, también de doble fermentación y alto contenido etílico, rubia, cremosa y frutal. Realmente nada que envidiarle al Cava o al Champagne.

Después de todo esto es muy común salir por la noche a patinar. O, al menos, a intentar mantenerse en pie, que esta nieve no sabe como el chocolate blanco.

Foto Vía: http://www.chocolatetradingco.com

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