La Basílica de Nuestra Señora en Tongeren

Basilica de Nuestra Señora

El emperador romano Julio César ya hablaba de Tongeren bajo el nombre de Atuatuca Tungrorum. No es de extrañar que estemos ante la ciudad más antigua de Bélgica, con un pasado de esplendor. Situada en la provincia de Limburgo, tiene de ese pasado glorioso una gran cantidad de atractivos, aunque nosotros nos detenemos hoy en la Basílica de Nuestra Señora.

Se trata de un enorme edificio gótico construido entre 1240 y 1532 sobre antiguos cimientos romanos, como todo lo que parece existir en esta ciudad. No es de extrañar que en ocasiones se descubra algo nuevo y cierren partes de la iglesia por las excavaciones.

Si os ponéis frente a ella lo primero que os llamará la atención será su impresionante torre gótica de 64 metros de altura. Fue levantada entre 1442 y 1541 y cuenta en su campanario con un total de 42 campanas. Ya sabéis el gusto que se tiene en estas tierras por los campanarios y los toques de campanas.

Del resto de la fachada os destacamos la preciosa galería de la Virgen con el Niño en la parte central, y a la izquierda un pórtico del siglo XVI que encuadra otro pórtico, mucho más bonito que el primero, del siglo XIII, con estatuas de las Vírgenes Prudentes, las Vírgenes Necias, los Profetas y los Ángeles.

Pasamos ya al interior de la basílica, que consta de tres amplias naves. Siempre os aconsejamos quedaros un momento en la puerta y contemplar todo el conjunto. Si os fijáis esta basílica tiene una elegancia discreta, arcos que recaen sobre pilares redondos. Vamos a dar una vuelta por sus capillas.

La primera de ellas, el pórtico principal, tiene una puerta de cobre de 1711 y un órgano rococó de 1752. A la derecha tenemos la capilla de San Humberto, de 1634, donde destacan las vidrieras renacentistas de 1548. Al otro lado de esta capilla se encuentra la imagen de Nuestra Señora de Tongeren, de 1479. Desde ahí un pequeño camino nos conducirá al precioso claustro del siglo XII.

Hay que admirar el claustro y subir a la parte de arriba, donde veréis la Capilla de Santa Ana, con dos estatuas del siglo XV, y la Sala Capitular, un lugar imprescindible de visitar en esta basílica ya que guarda el tesoro del templo, uno de los más ricos de Bélgica. Hay piezas que van desde el siglo XI, como una cabeza de Cristo, hasta altares y relicarios del siglo XII. Precisamente cada siete años, una procesión con cien sacerdotes sacan a la calle estas reliquias y tesoros.

La Basílica de Nuestra Señora de Tongeren es visita inexcusable si llegáis hasta esta antigua e histórica ciudad. Dejaros llevar por la belleza de este templo, y descubriréis lo mejor del arte gótico en Bélgica.

Foto Vía Zeldenrust

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