AQUI COMIENZA TU BUSQUEDA

Chalet Robinson

Hace unos años tuvimos la suerte, una serie de amigos, de viajar hasta Bruselas. La suerte hizo que, a pesar de ser noviembre, una época según dicen lluviosa en Bélgica, tuvimos muchos días azules, con una temperatura muy agradable, que hasta sorprendía a los propios bruselenses. Nos llevamos el impacto de una ciudad verde, de las más verdes de Europa que haya podido ver.

Extensos bosques, espacios verdes, maravillosas colinas, y un tesoro escondido del que ya os hemos hablado en alguna ocasión, el Bosque de la Cambre. Pero, dentro del propio bosque, encontramos otro pequeño tesoro. Llevamos bocadillos para comer en el parque, pero no pudimos resistir la tentación cuando lo vimos. Nos acercamos a comer hasta el célebre en Bruselas Chalet Robinson.

Dicen los habitantes de Bruselas que todos llevan en el corazón al Chalet Robinson, que, en alguna ocasión de sus vidas, han ido allí a comer, a pasear, a sentarse delante de su terraza simplemente a ver, a mirar, a descubrir el horizonte cómo se funde entre las ramas de los árboles, cómo el sol se enrosca en el verde de la ciudad, y se pierde en el infinito de los atardeceres de Bruselas.

El Chalet Robinson se halla en el centro del Bosque de la Cambre, y abre al mediodía. Un poco antes de esa hora tuvimos la suerte de tomar un pequeño barco sobre el lago del bosque. El viaje cuesta un euro para los adultos y gratis para los niños. Os recomendamos que no os pase como a nosotros, sino que reservéis antes una comida en el Chalet Robinson.

La comida no es que sea de lujo, de cinco tenedores. Se come bien, eso sí, y los platos son muy tradicionales. Precisamente, la mayoría nos pedimos un plato de patatas fritas, eso sí, patatas fritas belgas, que por algo las inventaron aquí, y dos hamburguesas, regados con las típicas coles de Bruselas. Ya podéis ver que el menú es ideal para ir con niños.

Y es que lo mejor del Chalet Robinson es que os da la sensación de comer en una casita de madera en medio del bosque. Sabes que Bruselas está ahí, a un paso, pero sólo oyes el canto de los pájaros, el sonido del viento golpeando juguetón las ramas de los árboles, y el leve gorgoteo de las hojas de otoño caer sobre el suelo.

Si tenéis la ocasión de visitar Bruselas, y al despertaros, véis que tenéis un día azul maravilloso, no dudéis en acercaros al Bosque de la Cambre, reservar mesa en el Chalet Robinson, y disfrutar de un verdadero día de campo.

Foto Vía Flickr

AQUI COMIENZA TU BUSQUEDA

Articulos Recomendados

Articulos Relacionados

Bruselas

La casa museo de Victor Horta

Si sois aficionados al arte y a la arquitectura y estáis de viaje por Bruselas, hay una visita que no os podéis perder, la casa y taller de trabajo del genial artista Victor Horta, hoy en día convertida en un museo dedicado al Art

Leer más »
Bruselas

Gran renovación del metro de Bruselas

El emblemático metro de la ciudad de Bruselas el sábado cuatro de abril tendrá una gran revolución. Las primeras estaciones del metro de la capital de Bélgica fueron hechas en los años de 1960, e inauguradas a finales de los setentas, ahora recibirán trenes

Leer más »
Expo Bruselas 58
Bruselas

La Exposición Universal de Bruselas de 1958

El efecto que produjo en Europa y en el mundo la Segunda Guerra Mundial fue devastador en todos los sentidos. A los millones de muertos y las ciudades arrasadas hay que añadirle el componente psicológico que empapó especialmente el continente europeo de una nube

Leer más »