El Bosque de Hal, un tesoro azul en Bélgica

Bosque de Hal

Íbamos en coche camino de Bruselas a Namur cuando, apenas a unos veinte kilómetros al sur de la capital belga, nuestro conductor se detuvo para preguntarnos si nos gustaban los jardines y la botánica, porque quería enseñarnos un pequeño secreto de colores belga. Ante tal tentación, no pudimos por menos que decir que sí, por lo que nuestro amigo puso rumbo a la ciudad de Halle.

A las afueras de esta pequeña población, que en coche no tiene pérdida, se halla el maravilloso y recóndito Hallerbos, un bosque de algo más de 550 hectáreas de extensión donde puedo decir que tienen su cuna los colores más bonitos de Bélgica.

Nosotros lo visitamos en otoño, concretamente a finales de octubre, pero dicen que en primavera es aún más hermoso. Creo que es difícil encontrarlo más bonito que cuando yo lo vi, pero pudiera ser…

Los belgas lo conocen como Hallerbos, aunque hay señales en el camino que lo citan como Bois de Hal, o Bosque de Hal, aludiendo a la ciudad en la que se encuentra. Apenas está a unos diez kilómetros al oeste de Waterloo, por lo que si habéis venido también a esta ciudad para rememorar la vieja y célebre batalla, os podéis acercar a él.

Nuestro amigo nos dijo que la mejor época para visitar este bosque es durante el mes de abril, cuando la primavera ha explotado definitivamente. Es el mes en el que las campanillas y los jacintos abren a la vida sus colores, convirtiendo al Bosque de Hal en una alfombra de princesas y cuentos de hadas. La belleza que desprende este rincón de la naturaleza es sublime y exquisita.

Miles y miles de jacintos y campanillas brotan bajo la sombra de los abedules que sirven de paraguas al bosque. Los rayos de sol apenas pueden colarse por el resquicio de las hojas, lo que convierte al Hallerbos en un escenario más propio de los sueños.

Al dejar atrás aquel bosque, nuestro amigo nos comentó que al Bosque de Hal se le conoce también como el Bosque Azul, por el color de los jacintos. A nosotros nos dejó aquel pequeño rincón con la boca abierta. Un tesoro que os recomendamos visitar esta primavera en Bélgica.

Foto Vía David Edgar

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