Un paseo por la Bruselas de Leopoldo II

Parque del Cincuentenario

Hay una Bruselas medieval que tenéis que conocer en el centro histórico de la ciudad. Es la parte más relevante y la que mayormente visitan los turistas. Sin embargo hay también una zona más moderna de Bruselas que surgió a finales del siglo XIX y principios del XX con el reinado de Leopoldo II, uno de los monarcas belgas más influyentes del país.

Esta zona moderna comprende lo que son los alrededores de las antiguas murallas de Bruselas. Lugares como Ixelles, Saint Gilles o Anderlecht, todas ellas perfectamente conectadas con el centro por transporte público, que se convirtieron en la revolución urbanística de un Leopoldo II, segundo rey de Bélgica, tan conocido por su larga barba como por sus líos amorosos.

Podéis dedicarle incluso un día entero a recorrer esta zona, ya que una ruta sencilla puede tener unos cinco kilómetros, en los que ver muchas cosas. Entre ellas muchos museos, por lo que no se os ocurra hacer esta ruta un lunes, que es cuando cierran casi todos los museos en Bruselas.

Nos situamos en la estación de metro Schumann para iniciar nuestro recorrido por la Bruselas de Leopoldo II. Estamos en el conocido como Barrio Europeo, cerca del edificio del Justus Lipsius. Desde aquí subiremos por la Rue Archimede para encontrarnos con el Hotel Sany Cyr, un precioso edificio de estilo art nouveau situado en la Plaza Ambiorix.

En esta zona hay uno de los principales atractivos de la ciudad, el Parque del Cincuentenario, donde además de pasear tenéis muchos museos, como el Museo Real de Historia y Arte o el Museo Real de las Armas y la Historia Militar, además del curioso Autoworld, un museo de coches antiguos y modernos. Seguro que os llevará toda la mañana, por lo que llevaros unos bocadillos y comer en el parque. Si no lleváis nada con vosotros, en la cercana Plaza Jourdan hay muchos cafés y restaurantes.

Después de comer podéis cruzar el Parque Leopoldo y visitar otra serie de museos, como el Museo Wierz y el Museo Comunal de Ixelles. De estos museos tomamos la Chaussee de Vieurgat para visitar el Museo Constantin Meunier y el Museo Horta. Desde aquí ya seguro que habéis pasado la tarde y os dará algo de hambre. Para ello nada mejor que terminar el día cenando en el romántico Salons de l’Atalaide.

Una ruta muy sencilla para que conozcáis lo mejor de la zona moderna de la capital belga. Y seguro que por el camino veréis muchas más cosas que aquí se nos escapan.

Foto Vía Xaver

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