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Cerveza Achel

Todo comenzó en Flandes, en el monasterio De Achelse Kluis, pleno siglo XVII, donde monjes trapenses dedicaban día y noche al ejercicio de la oración.

A pesar de estar en medio de constantes enfrentamientos bélicos y revueltas populares, los monjes trabajaban en la elaboración de la denominada cerveza Achel, actualmente considerada una de las más deliciosas de toda Europa.

Entre otros preceptos, la filosofía de los trapenses exige elaborar todos los alimentos con sus propias manos. En tiempos de la revolución francesa, empujados por la sangrienta agitación política, tuvieron que abandonar el lugar: fueron forzados a entregar las tierras y todas sus pertenencias.

Recién pudieron regresar en 1846. El primer problema que tuvieron que enfrentar fue el de los campos, estaban en pésimas condiciones y sus herramientas de trabajo completamente destruidas. Y peor aún lo que llegó treinta años después, ni bien se libró la Primera Guerra mundial, todos los elementos para fabricar cerveza fueron confiscados por el gobierno alemán para fundirlos y utilizar el metal en las industrias de rifles y munición. Sin otra posibilidad, en 1914, la cerveza Achel desapareció por completo.

Tuvieron que pasar más de 70 años para que la cerveza vuelva a fabricarse. En 1989, Fray Antoine se encargó de recuperar la antigua tradición de la cerveza trapense. Construyó nuevamente los barriles y los mecanismos de envasado. Actualmente, en el monasterio De Achelse Kluis se producen variedades de rubias y negras de notable calidad. Según dicen los expertos, la mejor forma de disfrutarlas en ir a comprarlas en el mismo lugar de elaboración, porque las que se venden en supermercados, a pesar de que son muy buenas, no están a la altura de las que se despachan tiradas directamente desde las barricas.

La cerveza Achel presenta un alto contenido alcohólico, principalmente porque madura con el tiempo, hay variedades que se dejan hasta diez años en los barriles, lo cual les otorga un sabor robusto. En Europa hay sólo siete monasterios donde se elabora esta bebida, uno está en Holanda, los otros seis en Bélgica. En los últimos veinte años, dada su espectacular calidad, fueron protagonistas de un movimiento turístico que se organiza exclusivamente para consumir este tipo de productos.

Recomendación si queréis probarla: no es una cerveza común, hay que beber despacio y con responsabilidad, porque el efecto es profundo y duradero.

Foto vía: 1001cervezas

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