La vuelta a Bélgica tras la vaca gigante

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Habíamos llegado a Bruselas tras el rastro de un nuevo hallazgo bovino del agro belga. Las vacas de Bélgica son unas de las mayores productoras de leche del mundo y sus campos están llenos de ellas. La industria láctea impulsa a este país constantemente a investigaciones que acaban en cruzas de diversas razas vacunas en búsqueda de la producción ideal.

De Bruselas partimos para el sur, hacia Charleroi, atravesando numerosos campos, pero la suerte de principiantes no nos cayó. En Charleroi indagamos sobre el misterioso ejemplar bovino y emprendimos viaje hacia nuestra próxima parada al este, en Namur. La corta distancia no nos dio muchas oportunidades, el cambio abrupto del paisaje metropolitano al rural nuevamente derivó en el inverso y una vez en Namur seguimos buscando indicios que nos mantuvieran tras la pista.

Fuimos a Seraing y Lieja, pero nada. El misterio iba creciendo a medida que disminuía nuestras esperanzas. En Verviers alcanzamos nuestro destino más oriental pero no llegamos a alcanzar nuestro objetivo.

Recorriendo la frontera hacia el norte llegamos a Maasmechelen, de ahí por Gent, Hasselt, Beringen hasta Turnhout. Aquí habíamos alcanzado a recorrer la mitad del país sin encontrar ningún dato alentador. Es cierto que no nos arrepentíamos de nada, los paisajes fueron increíbles pero seguimos sin ver lo que buscábamos.

Fuimos a Amberes, seguimos hasta San Nicolás. Nada, muchas vacas pero ninguna gigante. Partimos para Gante, nos parecía mentira que se pudieran mantener ocultas unas vacas de semejante magnitud. Fuimos a Brujas, una parada increíble, uno de esos viajes increíbles que siempre se recuerdan. El campo en Bélgica se lucía, nos encantaba tener la excusa de ir buscando esa curiosidad, que poco a poco no iba pareciendo más absurda, para pasarnos todo el viaje mirando esas hermosas extensiones verdes que se repiten al salir de cada ciudad.

De Brujas a Ostende y de Ostende a Veurne, bajamos a Poperinge y al girar hasta Kortrijk ya estábamos notando el regreso a la urbe. Tournai, Mons, nuevos tramos rurales, todas las razas de vacas menos una. No seguimos porque íbamos a volver a Charleroi. Así que volvimos a Bruselas.

Volvimos sin haber encontrado las gigantescas vacas Belgian Blue. Será que no supimos buscar.

Foto Vía: elcachondeo

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