La Ciudadela de Lieja, una postal en las alturas

Lieja desde la Ciudadela

Pues son en total 374 escalones, ni uno más ni uno menos, los que hay que subir por la Montaña de Bueren para llegar hasta la Ciudadela de Lieja y contemplar una de las mejores vistas que se tienen de esta ciudad. Colocaros en la base de las escaleras, y mirar hacia arriba. No os preocupéis si os parecen interminables, os puedo asegurar por experiencia propia que sí terminan…

Tanto la subida por las escaleras como las vistas que se tienen desde lo alto de la ciudadela representan una de las mejores postales que se pueden conseguir de Lieja. Mientras subís podéis ir pensando en la historia que encierra este lugar, ya que fueron estas mismas escaleras las que bajaban y subían los soldados que vivían en la ciudadela en el siglo XIX.

La experiencia resulta muy gratificante. La Montaña de Bueren y sus laderas nos presentan una Lieja que parece distinta a la que nos hemos encontrado abajo, callejeando en su centro histórico. Y eso que no estamos muy lejos, las escaleras de acceso están a unos diez minutos de la Plaza Saint Lambert. Es la Lieja rural, la Lieja de las antiguas granjas y las viejas murallas.

¿Sabíais que a Lieja se la conoce como la ciudad de los cien campanarios?. Tal vez a ras de suelo esta afirmación no tenga mucho sentido. Sin embargo, allá arriba en la ciudadela, tal vez lo de cien se os quede corto. Los amantes de la fotografía tendrán un lugar privilegiado para poder admirar unas panorámicas excelentes.

Además de las vistas, os podemos decir, para los amantes de las curiosidades, que la ciudadela de Lieja, junto con la de Jaca, son las dos únicas ciudadelas del mundo que tienen forma pentagonal. En ella podéis ver el Palacio Rooves, y debemos perdernos por las callejuelas Fond Saint Servais, Pierreuse y Du Pery.

Sin lugar a dudas que la Ciudadela de Lieja os devolverá una perspectiva distinta de lo que hasta ahora teníais de Lieja. Ciudad de realeza que hay que contemplar desde todos los ángulos. Aquí tenéis la oportunidad de hacerlo a vista de pájaro, sin que por ello haya que batir las alas.

Foto Vía Musely

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