El Sitio de Lieja, la primera gran batalla

Fuerte de Loncin

El sitio de Lieja se convirtió en el primer enfrentamiento importante de la Primera Guerra Mundial.

Treinta y cinco mil hombres de la 3ª División belga a las órdenes del General Leman se enfrentarían a los casi sesenta mil alemanes que estaban bajo el mando de Otto von Emmich en el conocido como “ejército alemán del Mosa”.

Amparados en su neutralidad, Bélgica había rechazado insistentemente, desde años atrás, la política militar. El resultado desembocó en un ejército mal formado, con armamento antiguo y en una cúpula militar con ideas y estrategias desfasadas. En este sentido, no parecía rival de entidad para hacer frente a Alemania.

La propia Bélgica sabía de su clara derrota, de modo que su principal intención era ralentizar el avance alemán con la esperanza de que británicos y franceses acudieran en su ayuda.

Centraron así sus estrategias en las plazas fuertes de Lieja y Amberes.

Lieja había sido fuertemente fortificada. La rodeaban fosos y hasta doce fuertes en círculo en torno a la ciudad. Éstos eran:

  • Fuerte de Pontisse
  • Fuerte de Barchon
  • Fuerte de Evegnée
  • Fuerte de Fléron
  • Fuerte de Chaudfontaine
  • Fuerte de Embourg
  • Fuerte de Boncelles
  • Fuerte de Flémalle
  • Fuerte de Hollogne
  • Fuerte de Loncin
  • Fuerte de Lantin
  • Fuerte de Liers

Por contra, Alemania contaba con un “arma secreta”: la artillería móvil, provista de obuses pesados tipo Skoda fabricados en Austria.

El sitio de Lieja comenzó el 5 de agosto. Sin embargo, los belgas resistieron todo aquel día el intenso ataque germano. El 6 de agosto, no obstante, el general Erich Ludendorff, que se había hecho cargo de la 14ª Brigada consiguió apoderarse de los altos de Jupille y del fuerte de La Chartreuse. Desde allí, ganada la posición en alto, y cercano al centro de la ciudad, al fin el ejército alemán pudo bombardear Lieja.

El 7 de agosto por la mañana Alemania entró en Lieja tomando la Ciudadela y el puente sobre el Mosa, pero aún seguía rodeada por el fuego belga que le llovía desde los doce fuertes que rodeaban la ciudad.

Los alemanes tuvieron que reforzar su artillería con obuses de 420 mm. y el 11 de agosto la contienda se decantó del lado alemán con la caída del fuerte de Evegnée. Un día después caería el fuerte de Embourg; el 13 de agosto los fuertes de Chaudfontaine y Pontisse; el 14 el de Liers y el de Fléron; el 15 los de Lantín, Loncin (ver estado en que quedó en la foto superior) y Boncelles y finalmente, el 16 de agosto, el de Flémalle.

Lieja había caído.

Para saber más sobre el papel de Bélgica en la Primera Guerra Mundial:

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