Bélgica asediada: comienza la Gran Guerra

Cartel de la Primera Guerra Mundial

Bélgica estaba de nuevo a las puertas de una guerra. Cuando el 2 de agosto de 1914 Alemania violó la neutralidad del Gran Ducado de Luxemburgo, las intenciones de llevar a cabo el Plan Schlieffen quedaron patentes: Bélgica se convertiría en el primer campo de batalla alemán en su avance hacia Francia.

El 3 de agosto, a las 8 de la mañana, las tropas alemanas cruzaron la frontera y comenzaron la invasión de Bélgica.

El 5 de agosto, solo un día después del ultimátum británico rechazado por los alemanes, Alberto I, rey de Bélgica, arengó a su nación con un brillante discurso en el que se apelaba al sentimiento nacional rememorando el tesón y la capacidad de sacrificio demostrada por la población belga en la batalla de Courtroi de 1302 y en la resistencia contra franceses y borgoñones en el año 1468. Lejos de ceder sus territorios a Alemania, Bélgica decidió defender con las armas su neutralidad.

Visé fue el primer testigo de los enfrentamientos entre belgas y alemanes, y probablemente contabilizó las que serían las primeras víctimas de esta Primera Gran Guerra Mundial: dos soldados belgas y dos agentes locales. Pero también fue la primera muestra de que el avance alemán no sería tan fácil como se presuponía, pues a su paso por la ciudad las tropas germanas descubrieron que los propios belgas habían destruido el puente sobre el río Mosa, en una estrategia que sería común a lo largo de la guerra: frenar por todos los medios posibles a los alemanes para dar tiempo a que llegara la ayuda francesa y británica.

El Plan Schlieffen contemplaba un ataque rápido contra los franceses y la toma de París en un plazo de seis semanas, para una vez derrotados éstos, volverse hacia el Este y enfrentarse a Rusia. Pero, para lograr el éxito rápido, el movimiento de tropas debía hacerse a través de Luxemburgo y Bélgica, entrando por el norte del país galo.

Plan Schlieffen

Tres ejércitos se destinaron para cubrir el objetivo:

– El 1er. ejército alemán lo dirigía Alexander von Kluck y se movería por la parte norte del país, en dirección a Tongeren, Lovaina y Amberes.

– El 2º ejército, dirigido por Karl von Bulow, llegaría hasta Lieja para luego marchar a Namur y Charleroi.

– El 3er. ejército, el más meridional, dirigido por Max von Hausen, marcharía hacia Dinant, cerca de la frontera francesa.

Por su parte, el 4º Ejército, el que dirigía el Duque Albert de Württemberg, fue el encargado de tomar Luxemburgo y marchar hacia Sedán, en Francia.

La rápida conquista de Lieja era vital para avanzar al sur y acercarse al frente francés. Por su parte, para Bélgica, la estrategia basada en ralentizar el avance alemán, se centraba en la defensa de Lieja, una ciudad que habían militarizado especialmente con 12 fuertes que la rodeaban, y sobre todo, en la defensa de Amberes, a la que consideran el “Reducto Nacional”.

Por tanto, la primera gran batalla de la 1ª Guerra Mundial podría considerarse que fue la que se produjo durante el Sitio de Lieja, la “Ciudad Ardiente”.

Cuando el 5 de agosto las tropas alemanas llegaban a las afueras de la ciudad, frente a frente se encontraron la 3ª división belga, con el general Gerard Leman dirigiéndola, y el 2º ejército alemán, del que era elemento destacado Erick Ludendorff, al mando de la 14ª Brigada, uno de los personajes que más relevantes resultarían en el transcurso de la Gran guerra.

Comenzaba así el sitio de Lieja…

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