La Abadía de Westvleteren y su cerveza trapense

Abadia de Westvleteren

Siempre que voy a Bélgica no falto a mi particular e íntima cita con Westvleteren. No penséis mal, se trata para mi gusto de una de las mejores cervezas del país y del mundo. No en vano forma parte de las seis cervezas trapenses que se elaboran en Bélgica, pero a diferencia de las demás, la cita se hace mucho más agradable ya que es la única que no se exporta.

De hecho sólo la encontraréis en ciertos bares y cervecerías del país o en la propia Abadía de Westvleteren, situada en la costa occidental belga, a unos 150 kilómetros de Bruselas y a unos 60 de Brujas. Cuentan que los monjes de la abadía elaboran esta cerveza casi exclusivamente para su propio sustento, y que venden muy poco de lo que elaboras. Así que probarla es un privilegio.

En la Abadía de Westvleteren, dedicada a San Sixto, viven en la actualidad unos treinta monjes cistercienses y trapenses, dedicados a la vida en comunidad y a la elaboración de esta cerveza. Es una abadía de reciente creación, ya que se fundó en 1831, y desde entonces se han dedicado a ella y a la fama de su cerveza.

Un consejo: si vais a visitar la abadía para comprar su cerveza, la caja de 24 botellas sale a unos 33 euros, baratísimo teniendo en cuenta que una de las mejores cervezas del mundo, tenéis que reservar antes por teléfono vuestro pedido, y sólo os podréis llevar una caja por persona. Como curiosidad, antes que os den la caja y pagarla, debéis prometer que no la vais a vender, porque ya os digo, el precio es de risa.

Desgraciadamente este hecho no se cumple, y hay gente que comercializa con esta cerveza a través por ejemplo de internet. En algunas páginas de cervezas o en algunos bares de Bélgica venden el botellín de 25 centilitros a 18 euros la unidad. Imaginaros entonces si el precio de 33 euros la caja de 24 no es de risa… El lugar más barato que las he visto estaba la caja de 24 unidades a 45,00 euros.

Para más información os dejamos un artículo sobre esta cerveza en nuestro blog de Cerveza Fresca. Lo que sí es cierto es que vale la pena visitar esta abadía. Podríamos decir que se halla algo así como alejada del mundo, sin embargo veréis siempre muchos turistas a su alrededor. En la cafetería que hay junto a la abadía es donde precisamente suelo tener mi cita con la Westvleteren. Os aseguro que no me pondré celoso si algún día quedáis con ella…

Foto Vía Michael James

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2 comentarios

  1. Pablo Di Benito dice:

    Hola , algún día si dios quiere y mi bolsillo y tiempo me permiten (algo muy negro en estos tiempos ) pasaré por esa abadía… Creo que nací para pertenecer a una abadía…. no me gusta ya lo que veo en la ciudad , me gustaría poder vivie en una de estos monasterios.

  2. Pablo Di Benito dice:

    Gracias por tu enorme aportación …
    Un abrazo …

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