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Amberes es una ciudad para la ensoñación, una ciudad que todo amante del arte debe visitar al menos una vez en su vida. En sus calles, en sus edificios, en sus tradiciones, más de 1000 años de historia pasarán ante nuestros ojos. Hoy nos detendremos en una de sus joyas artísticas, uno de los lugares más queridos por los habitantes de esta ciudad. Se trata de la Casa Museo del pintor Rubens.
Este genial pintor nació en Siegen, la actual Alemania, el 28 de junio de 1577. Sus padres eran de Amberes aunque nada se sabe a ciencia cierta de su infancia. Sólo que al año de nacer, su familia se trasladó hasta Colonia, de donde vuelve a Amberes en 1589 a la muerte del padre de Rubens. Éste se convirtió en el representante más importante de la escuela flamenca del barroco.

El punto culminante del rico pasado de Amberes se hace patente en el Rubenshuis o Casa Museo de Rubens. El edificio en sí muestra las características de un palacio inigualable. La vida de este pintor barroco se nos ofrece ante nuestros ojos en todo su esplendor y en su más mínimo detalle. Apreciamos su vida de pintor, arquitecto, diplomático, nos dejamos ensombrecer por el Rubens coleccionista y científico, por el esposo y padre que fue. Estamos en casa del príncipe del barroco.
La casa se encuentra en la Calle Wapper de Amberes. Después de la muerte de Rubens en 1640, su segunda esposa, Helena Fourment, sigue viviendo en ella durante cinco años. A continuación la abandona y la alquila a Lord Cavendish, consejero del rey Carlos I de Inglaterra, quien establece en ella una academia de equitación española. En 1660 los herederos de Rubens venden la casa, y desde esos años es ocupada por diferentes propietarios. A partir de la segunda mitad del siglo XVIII, la casa de Rubens sufre varias reformas y variaciones hasta caer prácticamente en el olvido. Sin embargo, durante el siglo XIX, crece en la ciudad la conciencia de que la casa debe convertirse en un monumento conmemorativo de la figura de Rubens. Tras largos años y procedimientos administrativos, el 21 de julio de 1946, el Rubenshuis abrió sus puertas al público convertido en la Casa Museo de Rubens.
Accedemos al Rubenshuis a través de la puerta por la que cada mañana el pintor entraba y salía de su casa. Un elegante patio interior nos recibe, después de atravesar la bellísima puerta principal de estilo barroco. El edificio contrasta notablemente con los edificios que se podían contemplar en la Amberes del siglo XVI. La galería abierta y el estudio del pintor, con grandes ventanas de arco redondo, enlazan la residencia y el lugar de trabajo con el estilo suntuoso y exuberante de toda la casa.

La estancia de Rubens en Italia (1600-1608) inspiró a Rubens no sólo en sus cuadros sino en la arquitectura que luego eligió para su palacio. La fachada es francamente deslumbrante. Los frisos entre el primer y segundo piso muestran escenas de la antigüedad, haciendo del conjunto una representación deslumbrante.
El Rubenshuis exhibe gran parte del trabajo del genial pintor. Su primera creación es la que inicia el recorrido, “Adán y Eva en el Paraíso”, una pintura en donde ya Rubens exhibe su estilo flamenco, con un bello paisaje finamente detallado. Otra gran obra que podemos observar es su “Anunciación”, comenzada en 1610, y no terminada quizás hasta 1628, pues la dejó inconclusa en numerosas ocasiones. Según parece, terminó la obra en Madrid, cuando trabajaba como diplomático de Felipe IV en la corte española.
“La Batalla de Ivry” es una de sus obras inacabadas. Y es precisamente este hecho lo que la hace interesante, porque nos muestra cómo Rubens dudaba sobre el emplazamiento de los personajes en el cuadro. Por ejemplo, un soldado en medio de la composición tiene 3 brazos.
En esta casa Rubens estableció su estudio, llegando casi a albergar en ella más de 2000 composiciones. Todo ello porque en la época barroca casi se consideraba más importante el diseño de la obra que la finalización de la misma, de ahí que muchas de las obras de Rubens se encuentren inacabadas. No nos extrañemos de ello en nuestra visita.

Por ejemplo, su “Óleo con el triunfo de Santa Clara”. Este proyecto estaba destinado a ocupar una de las piezas en el techo de la Iglesia Jesuita de Amberes. La pintura, realizada a conjunto con Anthony Van Dyck, fue parcialmente destruida durante el incendio de la Iglesia en 1718. Santa Clara se sienta en el sillón de una montaña vestida con el hábito de las Hermanas Clarisas que ella fundara. La leyenda cuenta que, durante el asedio de los sarracenos, Santa Clara sostiene sobre una colina la Santa Custodia. Cuando los ejércitos sarracenos vieron la Sagrada Forma y a la santa, huyeron.
Una de las últimas salas del palacio se dedica a los autorretratos de Rubens. Sólo se conocen cuatro, que muestran a un Rubens por encima de los 50 años, en la cima de su fama. Se representa a sí mismo vestido como un reputado diplomático, donde se nos muestra con su gesto sonriente, bonachón, y un tremendo sombrero para ocultar su incipiente calva.
La visita termina con la sala de arte de la Casa. Está formada por un excepcional grupo de antiguas esculturas, dibujos gráficos y una voluminosa biblioteca con gran profusión de los autores clásicos. Dicen que, mientras pintaba, alguien debía estar a su lado leyéndole alguno de estos libros.
Visitar la Casa Museo de Rubens en Amberes no sólo es contemplar la belleza de las obras que allí se exponen, sino que es palpar la vida de este genial artista, llegar hasta sus más mínimos detalles, al esplendor de uno de los hombres más influyentes de la Europa barroca.
Información
La Casa Museo de Rubens abre todos los días, excepto los lunes, de 10.00 a 17.00 horas. Durante el año cierra los días 1 y 2 de enero, el 1 y 2 de noviembre, y los días 25 y 26 de diciembre.
El precio de entrada son 6 euros para adultos, y 4 euros para menores de 26 años, grupos con un mínimo de 15 participantes, mayores de 65 años y grupos escolares. El precio de la entrada incluye una audioguía disponible en francés, holandés, inglés, español y alemán.
El acceso a la Casa Museo es gratuito cada último miércoles del mes.
Los grupos máximos de 18 personas se deben reservar con antelación indicando nombre, grupo de personas, fecha y hora de visita en el correo electrónico rubenshuis@stad.antwerpen.be
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