
La Grand Place es el corazón de Bruselas y casi me atrevería a decir que de toda Bélgica. Es una auténtica joya arquitectónica, ya reconocida desde 1998 como Patrimonio de la Humanidad, capaz de arrancar una inevitable exclamación de sorpresa nada más llegar a ella por una de sus callejas.
Esta plaza de 110 x 68 m. es una de las más bellas de toda Europa y el motivo por el cual merece la pena acercarse hasta Bruselas. La Grand Place encierra en sus edificios toda una muestra de auténtico arte renacentista, con elementos flamencos, góticos, italianizantes e incluso neoclásicos. Un lugar en el que no ahorraron esfuerzos para adornarla profusamente y casi con fantasía, para componer toda una melodía elegante de arcos, fachadas, relieves, y cúpulas.
Es además una plaza que encierra una buena parte de la historia belga pues fue utilzada como lugar de decapitaciones a mediados del siglo XVI. En 1695 la plaza fue totalmente destruida por la artillería francesa de Luis XIV, pero fue reconstruida en apenas 3 años, y entre otros, en ella estuvieron grandes emperadores como Carlos V.
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ToggleHistoria de la Grand Place de Bruselas
Cuesta imaginar la Grand Place sin sus fachadas doradas, sin las casas gremiales y, sobre todo, sin la espectacular torre del Ayuntamiento dominándolo todo. Sin embargo, mucho antes de convertirse en la plaza monumental que vemos actualmente, este lugar era fundamentalmente un espacio comercial.
Sus orígenes se remontan a la Edad Media, cuando en esta zona baja de Bruselas comenzó a desarrollarse un importante mercado. La ciudad fue creciendo alrededor de él y poco a poco aparecieron edificios destinados a la venta de diferentes productos. Había espacios relacionados con el pan, la carne o los tejidos y, como ocurría en tantas ciudades medievales europeas, mercado y vida cotidiana terminaron siendo prácticamente inseparables.
El aspecto de la plaza comenzó a cambiar de manera importante durante el siglo XV. Fue entonces cuando se construyó el Ayuntamiento de Bruselas, cuya enorme torre gótica sigue siendo hoy la gran referencia visual de la Grand Place. Al mismo tiempo, los gremios fueron adquiriendo cada vez más protagonismo y ocupando diferentes edificios alrededor de la plaza.
La Grand Place de Bruselas dejó así de ser simplemente el lugar donde se comerciaba. Aquí estaban representados el poder municipal, los comerciantes y los artesanos, pero también se celebraban fiestas, ceremonias y acontecimientos públicos. Algunos fueron especialmente trágicos. En esta misma plaza tuvieron lugar ejecuciones que han quedado ligadas a la historia de Bruselas, entre ellas las de los condes de Egmont y Horn en 1568.
Sin embargo, el acontecimiento que explica buena parte de lo que vemos actualmente ocurrió en agosto de 1695. Las tropas francesas bombardearon Bruselas durante varios días y el centro de la ciudad quedó gravemente afectado. La Grand Place sufrió especialmente las consecuencias del ataque y la mayor parte de sus edificios fueron destruidos por el fuego.
El Ayuntamiento consiguió sobrevivir en buena medida, aunque también sufrió daños. A su alrededor, en cambio, muchas de las antiguas casas gremiales tuvieron que levantarse prácticamente de nuevo.
Y aquí se produjo una de las grandes transformaciones de la Grand Place. Los diferentes gremios reconstruyeron sus edificios con rapidez y trataron de demostrar a través de ellos su riqueza y prestigio. Aparecieron las fachadas barrocas, las esculturas, los frontones y los abundantes detalles dorados que hoy hacen tan característica la plaza.
Por eso, cuando recorremos la Grand Place no estamos viendo exactamente una plaza medieval conservada intacta durante siglos. Estamos contemplando el resultado de una larga historia de construcciones, destrucciones, reconstrucciones y restauraciones que acabaron creando uno de los conjuntos monumentales más espectaculares de Europa.

Grand Place de Bruselas de noche
La Grand Place, Patrimonio de la Humanidad
Desde 1998 la Grand Place de Bruselas está incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, un reconocimiento que resulta mucho más fácil de entender cuando dejamos de mirar cada edificio por separado y observamos la plaza como un conjunto.
Porque ese es precisamente uno de sus grandes valores. En muy pocos metros se reúnen el Ayuntamiento gótico, la Maison du Roi y las antiguas casas de los gremios, con sus espectaculares fachadas barrocas. Son edificios diferentes, construidos y reconstruidos en momentos distintos y con funciones también diferentes, pero visualmente forman un conjunto sorprendentemente armonioso.
La Grand Place cuenta además parte de la historia de Bruselas. El Ayuntamiento representa el poder municipal, mientras que las casas gremiales recuerdan la enorme importancia económica que alcanzaron comerciantes y artesanos. La plaza fue durante siglos lugar de mercado, centro político y escenario de celebraciones y acontecimientos públicos.
Por eso el reconocimiento de la UNESCO no afecta únicamente a unos cuantos edificios monumentales. Lo verdaderamente excepcional es la Grand Place en su conjunto, su arquitectura, su historia y la extraordinaria conservación de un espacio que continúa siendo el verdadero corazón de Bruselas.
¿Cómo es la Grand Place de Bruselas?
En el flanco Sur de la Grand Place de Bruselas se encuentra el Hotel du Ville, el Ayuntamiento de la ciudad, uno de los más importantes monumentos góticos de toda Bélgica. Iniciado en el año 1402 por Jacob van Thienen, no fue hasta el año 1449 cuando Jan van Ruysbroeck comenzó a construir su famoso campanario, llamado la Tour inimitable, con 96 metros de altura. Pero si espectacular es su exterior, su interior no se queda atrás.
En su primera planta está la Sala del Consejo donde hay una muestra de tapices que nos narra la historia de de la ciudad. A lo largo de todo su recorrido, la Sala de Maximiliano, la galería de los Soberanos, o la Sala Gótica, podremos admirar tapices, frescos y pinturas históricas de todos los estilos.
- Más información: Ayuntamiento de Bruselas

Ayuntamiento de Bruselas en la Grand Place
A la izquierda del Ayuntamiento tenemos, en el número 8, la Maison de l’Etoile donde se encuentra el monumento al héroe que liberó a Bruselas de las tropas de ocupación del conde de Flandes.
En el número 10 está la Maison de l’Arbre d’Or, en la que se encuentra el Museo de la Cerveza.
El lado este de la Grand Place está completamente ocupado por el Palacio de los Duques de Brabante, erigido por G. de Bruyn en 1698. Siete edificios independientes pero cuya fachada común es de estilo neoclásico.
En el lado norte de la Grand Place, frente por frente al Ayuntamiento, está la Maison du Roi, un precioso palacio de estilo gótico tardío brabantino con doble galería, y en cuyo primer piso hay una balconada ricamente decorada, y en cuyo centro destaca un fino campanario. Fue construido inicialmente como mercado de pan, pero en el año 1515 fue renovado por Keldermans el Joven bajo las ordenes de Carlos V. En la actualidad alberga el Museo de la Ciudad de Bruselas.

Maison du Roi en Grand Place
El lado oeste de la plaza es quizás el más llamativo y pintoresco. Se caracteriza por los varios locales con mesas en las puertas donde poder disfrutar de un buen tentempié, pero como no podía ser menos los edificios en los que se encuentran ubicados son otra mescolanza de estilos variados a cual más bello.
El número 1 y 2 alberga la Maison des Boulangers construida en 1867 y adornada con un busto del rey Carlos II de España. La número 3 es la Maison de la Brouette de 1644, la número 4 es la Maison du Sac del gremio de los ebanistas y la número 5 la Maison de la Louve donde se puede admirar un relieve de la loba capitolina y Rómulo y Remo.
Horarios en la Grand Place:
- Museo de la Cerveza: Sábado y Domingo de 9 a 19 h. y en vacaciones escolares todos los días de 11 a 18 h.
- Museo de la Ciudad: de martes a domingo de 10 a 17 h. y sábados y domingos de 10 a 13 h.
- Hotel de Ville, Ayuntamiento: Todos los días de 09.00 a 18.00 (de abril a octubre); de lunes a sábados de 09.00 a 18.00, domingos de 10.00 a 14.00 (de octubre a diciembre); de lunes a sábados de 09.00 a 18.00 (de diciembre a marzo)
Detalles y curiosidades que pueden pasar desapercibidos
La Grand Place tiene un pequeño problema: es demasiado espectacular. Cuando entras por primera vez resulta difícil saber dónde mirar y es muy fácil quedarse simplemente con la imagen general de la plaza.
Por eso recomiendo recorrerla dos veces. La primera, sin preocuparte demasiado por identificar edificios. Mira el Ayuntamiento, las fachadas, los dorados y el conjunto. Después sí merece la pena acercarse y empezar a buscar detalles. Fíjate, por ejemplo, en las casas de los antiguos gremios. Su decoración no responde únicamente a criterios estéticos. Esculturas, símbolos y diferentes elementos de las fachadas estaban relacionados en muchos casos con quienes ocupaban aquellos edificios y con las actividades que desarrollaban.
También conviene levantar bastante la mirada. Buena parte de la decoración más interesante se encuentra en los pisos superiores: frontones, estatuas, figuras alegóricas y elementos dorados que desde el centro de la plaza pueden pasar completamente desapercibidos.
Otro detalle curioso lo encontrarás en el propio Ayuntamiento. Si te colocas frente a él comprobarás que su fachada no es perfectamente simétrica y que la torre tampoco ocupa exactamente el centro del edificio. No se trata de un error de perspectiva. El Ayuntamiento fue levantándose en distintas fases durante el siglo XV y esa evolución quedó reflejada en su arquitectura.
También resulta interesante recordar que muchas de las fachadas que parecen llevar allí desde la Edad Media son posteriores al bombardeo de 1695. Incluso algunas sufrieron importantes restauraciones durante el siglo XIX. La Grand Place que vemos hoy es, en realidad, el resultado de muchas etapas diferentes de la historia de Bruselas.
Mi consejo es que no tengas prisa. Acércate a las fachadas, busca las esculturas, mira hacia los tejados y después vuelve al centro de la plaza. Probablemente descubrirás cosas que no habías visto apenas diez minutos antes.
¿Cuál es el mejor momento para visitar la Grand Place?
Si vas a estar más de un día en Bruselas, mi recomendación es clara: visita la Grand Place más de una vez. Durante el día es mucho más sencillo apreciar la arquitectura. Se distinguen mejor las esculturas, los relieves y los pequeños detalles de las casas gremiales, por lo que es el mejor momento para seguir el recorrido por los diferentes lados de la plaza que te he explicado anteriormente.
El inconveniente es que también suele ser cuando encontrarás más gente. La Grand Place es uno de los lugares imprescindibles de Bruselas y prácticamente todos los que visitamos la ciudad acabamos pasando varias veces por ella. Si quieres disfrutarla con algo más de tranquilidad, intenta acercarte a primera hora de la mañana.
Pero yo no me marcharía de Bruselas sin regresar por la tarde. Cuando empieza a caer la luz, la plaza cambia. Poco a poco se iluminan las fachadas, destacan los detalles dorados y el Ayuntamiento adquiere todavía más protagonismo. De noche la arquitectura se aprecia de otra manera y el ambiente es completamente diferente.
Si solo pudiera elegir una hora para verla, llegaría antes del atardecer y esperaría hasta que anocheciera. Tendrás la oportunidad de verla con luz natural y, sin moverte de allí, contemplar después la Grand Place iluminada.
Eventos en la Grand Place
La Grand Place de Bruselas no es únicamente un monumento que se visita. Sigue siendo uno de los principales escenarios de Bruselas y durante el año acoge algunos de los acontecimientos más importantes de la ciudad.
El más conocido probablemente sea la Alfombra de Flores de Bruselas, que cada dos años transforma completamente la plaza durante unos días de agosto. Miles de flores cubren buena parte del suelo formando un enorme dibujo que puede contemplarse desde la propia plaza y, con una perspectiva mucho mejor, desde lugares elevados.

Detalle de la alfombra floral de Bruselas
Aquí no me extenderé demasiado porque tenemos una guía específica en la que te cuento cómo visitar la Alfombra de Flores de Bruselas, sus fechas y todo lo necesario para organizar la visita.
Otro de los grandes acontecimientos es el Ommegang de Bruselas, una celebración histórica que recuerda la entrada de Carlos V en la ciudad en el siglo XVI. Durante el espectáculo, la Grand Place vuelve durante unas horas al pasado con trajes históricos, caballos, estandartes, gigantes y cientos de participantes.

Ommegang en Bruselas
La Navidad es otro momento especialmente bonito. El gran árbol navideño, la iluminación y los espectáculos que se celebran durante estas fechas hacen que la plaza tenga un aspecto completamente diferente.
Eso sí, visitar la Grand Place durante cualquiera de estos acontecimientos significa también encontrar mucha más gente. Merece la pena por el ambiente, pero si quieres contemplar tranquilamente sus edificios tendrás que regresar en otro momento.
Qué ver cerca de la Grand Place
La situación de la Grand Place es perfecta para continuar recorriendo Bruselas a pie. De hecho, varios de los lugares más conocidos de la ciudad están tan cerca que puedes llegar hasta ellos en apenas unos minutos.
Uno de ellos es el Manneken Pis. La estatua es muchísimo más pequeña de lo que muchos imaginan antes de verla, pero buscarla por las calles del centro forma casi parte de cualquier primera visita a Bruselas.
También puedes acercarte a las Galerías Reales Saint-Hubert, uno de los rincones que más merece la pena conocer en el centro. Sus galerías cubiertas, tiendas, chocolaterías y cafés permiten además cambiar completamente de ambiente sin alejarse apenas de la Grand Place.
Muy cerca encontrarás igualmente la Bolsa de Bruselas y, prácticamente junto a la propia plaza, la escultura de Everard t’Serclaes, alrededor de la cual existe una de esas tradiciones que los visitantes hemos terminado incorporando a nuestros recorridos por la ciudad.
Si dispones de algo más de tiempo puedes continuar hacia Mont des Arts y desde allí seguir hacia el Palacio Real, o caminar en dirección a la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula.
En nuestra guía de qué ver en Bruselas encontrarás el recorrido completo y otros lugares que puedes combinar con la visita a la Grand Place.
Consejos prácticos y preguntas frecuentes sobre la Grand Place
Una de las grandes ventajas de la Grand Place es que no necesitas organizar especialmente su visita. El acceso a la plaza es libre y gratuito, por lo que puedes volver tantas veces como quieras durante tu estancia en Bruselas. Otra cosa son las visitas al interior de determinados edificios, cuyos horarios te explico en los apartados correspondientes de esta guía.
¿Cuánto tiempo dedicarle? Depende mucho de cómo quieras visitarla. Puedes atravesarla en diez minutos y hacer un par de fotografías, pero te estarías perdiendo buena parte de lo interesante. Si quieres recorrer los diferentes lados, identificar los edificios y fijarte en sus detalles, yo reservaría al menos entre 45 minutos y una hora.
Una pregunta habitual es si merece más la pena verla de día o de noche. Para mí no son visitas excluyentes. De día podrás apreciar mucho mejor la arquitectura; por la noche disfrutarás de la iluminación y de un ambiente completamente diferente. Si tienes ocasión, haz las dos.
También conviene tener en cuenta el pavimento. Los adoquines forman parte de la imagen histórica de la plaza, pero después de varias horas caminando por Bruselas agradecerás llevar un calzado cómodo.
¿Hay mucha gente? Normalmente sí, especialmente durante los meses de mayor afluencia turística, los fines de semana y cuando se celebra algún acontecimiento importante. Si quieres hacer fotografías con algo más de tranquilidad, intenta madrugar.
Y una última cuestión que suele surgir cuando llegamos: ¿merece la pena comer en la propia Grand Place? Las terrazas tienen el atractivo evidente de estar sentándote en uno de los lugares más espectaculares de Bruselas, pero también estás en el corazón turístico de la ciudad. Antes de elegir restaurante yo echaría un vistazo a las calles próximas, donde encontrarás muchas más opciones.
Sobre todo, no conviertas la visita en una carrera por hacer la fotografía y marcharte. La Grand Place es precisamente uno de esos lugares en los que merece la pena detenerse, dar una vuelta completa, sentarse un rato y volver a mirar. Cuando empiezas a fijarte en los detalles es cuando realmente entiendes por qué esta plaza es mucho más que la imagen más conocida de Bruselas.
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6 thoughts on “Grand Place de Bruselas, alma renacentista”
Paula
Bruselas es una ciudad preciosa, una maravilla. La visité hace una par de meses atras y quede realmente enamorada de la ciudad, tiene una magia especial ver sus edificios, la Grand Place te atrapa, pero ademas su gente es muy amable.
Que bueno que este este blog
Oficina de Turismo de Bélgica: Valonia y Bruselas
Muchas gracias por una entrada tan repleta de curiosidades, detalles e información práctica sobre los palacios e instituciones que alberga esa “joya arquitectónica” que es la Grand Place. ¡Saludos!
Javier Gomez
De nada. Siempre me resulta un placer hablar de ella.
Gracias por leernos y saludos a tí.
patricio grasso
Belgica es un hermoso pais tiene una capital hermosa
Javier Gómez
Lo es Patricio. y además de un capital hermosa, ciudades y pueblos encantadores, como Brujas o Dinant.
Leo Zuluaga
Bélgica es un país de increíble belleza, cada lugar donde uno llega encuentra casas, iglesias, plazas de un gran arquitectura y leyendas a través de la historia de la humanidad.
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