Un fin de semana en Spa o en la costa belga

Spa

Vayámonos de fin de semana. Bélgica es un país que invita a ello, y por ello, os vamos a hacer algunas propuestas a ver qué os parecen. Porque en Bélgica nada hay que esté lejos, tenemos esa suerte. Los trenes ofrecen tarifas reducidas los fines de semana, tanto para grupos especiales como para las familias.

La ciudad de Spa puede ser, y es, el lugar perfecto para huir del estrés de la vida moderna. Está situada en el corazón de las Ardenas, y se tarda unas dos horas en llegar a ella en tren. Las aguas sulfurosas de Spa fueron descubierta por los romanos, a pesar de que tardaron aún un siglo más en hacerse famosas por sus propiedades curativas.

Después de caer en declive en el siglo XIX, desde el siglo XX, la ciudad vive por y para sus grandes centros de terapia y relajación. El último de ellos fue construido en el 2004, y resulta sencillamente espectacular. Uno de nuestros fines de semana lo pasaremos allí, descansando en alguno de los hoteles en Spa completamente relajados, tomando los baños y disfrutando de la ciudad y los bosques de los alrededores.

La segunda escapada de fin de semana que os proponemos es a la costa belga. Ostende es un buen lugar para conocerla, la reina de la costa belga. Gran parte de la ciudad fue bombardeada en la Segunda Guerra Mundial, pero lo que queda de ella es impresionante, sobre todo de la parte vieja. El Fuerte Napoleón, construido en 1812, es la única fortaleza napoleónica que permanece intacta en Europa.

Kusttram

En el extremo occidental del paseo marítimo se hallan los 390 metros de la Galería de Leopoldo, un pabellón de belle epoque con columnas toscanas. La gloria de la posguerra es el Casino de Ostende, construido en 1953. Las paredes de la sala de juegos están decoradas con frescos de Paul Delvaux.

Una zona un poco más lujosa es la de Knokke-Heist, donde los ricos belgas tienen sus apartamentos de verano, y donde las tiendas y restaurantes son exclusivos. Un poco más al norte, cerca de la frontera holandesa, se halla la Reserva Natural de Zwin, de gran belleza. Las dunas ofrecen un maravilloso refugio a las aves y otros animales salvajes.

Una excelente manera de explorar toda la costa es a través del Kusttram, un tranvía que hace el recorrido desde De Panne hasta Knokke. Este tranvía para en 16 ciudades distintas. El billete cuesta 5 euros, y os podéis bajar en cualquier momento, o hacer el recorrido completo de 2 horas y 20 minutos.

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