El Castillo de Het Steen en Amberes

Castillo de Amberes

El Castillo de Het Steen es otro de los lugares de visita ineludible en Amberes, más que por el edificio en sí, por el agradable paseo que se hace, junto al Escalda para llegar a él.

Amberes, esa ciudad mágica que tanto me maravilló, sobre todo desde el punto de vista cultural y patrimonial, una de las grandes joyas de Bélgica, por sus historia, sus monumentos, su pasado de esplendor… Son tantos los atractivos que tiene que podríamos pasar bastante tiempo enumerándolos.

Hoy nos quedamos sin embargo con uno de ellos. Se trata del Castillo de Het Steen, situado en el paseo Steen que bordea el río Escalda. A decir verdad es un castillo muy pintoresco, construido a principios del siglo XIII, por lo que es uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Su nombre actual se lo dio Carlos V en 1520 tras la reconstrucción en piedra que le hizo. Precisamente Steen significa piedra en neerlandés.

Esta fortaleza permitía el acceso a través del río Escalda, aunque fundamentalmente ha servido como cárcel durante algo más de cinco siglos, hasta 1827. Y no una cárcel cualquiera, sino la cárcel en la que los reos esperaban su sentencia de muerte. Dicen que los presos ricos se situaban a la derecha del castillo y los pobres a la izquierda.

Realmente es un edificio muy pintoresco y que, a la caída de la tarde, resulta precioso por el paisaje que se forma con la puesta de sol sobre el Escalda. Tenéis la suerte de visitar su interior ya que desde 1889 alberga el Museo Nacional de la Marina, donde conoceremos el arte de la navegación en la historia de la ciudad y de Bélgica, así como la posibilidad de ver diferentes modelos de barcos, cartas marinas, instrumentos de cartografía, etc…

A la entrada del castillo no os asustéis ya que veréis una estatua en bajorrelieve de Semini, el dios escandinavo de la fertilidad y la juventud y que se representa como símbolo fálico, situada justo en el arco de entrada. Cuenta la leyenda que las mujeres de Amberes se dirigían hasta este Semini para rogarle que le dieran hijos. De ahí que en ocasiones se les llame a los habitantes de Amberes como los hijos de Semini.

Antes, en el acceso que da lugar a la entrada, hay otra estatua, la conocida como la del Lange Wapper, uno de los gigantes que formaban parte de los mitos ancestrales de Amberes, una figura que está en la mayoría de las canciones de tradición oral de la ciudad.

A mí me gusta más la historia de la relación del genial pintor Rubens con este castillo. El artista siempre quedó prendado desde su más tierna infancia de la fortaleza, por lo que no pudo resistirse antes de morir a comprarla en 1835 y vivir en ella los últimos cinco años de su vida. Desde allí pintaría sus últimos cuadros.

Por esta y por muchas otras razones si estáis en Amberes debéis acercaros hasta este maravilloso castillo, uno de los más pintorescos y bonitos de Bélgica.

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