El Castillo de los Duques de Brabante en Turnhout

Castillo de los Duques de Brabante

Nos situamos hoy 40 kilómetros al suroeste de Amberes, muy cerca de la frontera con Holanda. Estamos en la ciudad industrial de Turnhout, un rincón que tal vez no hayáis oído nunca. Se trata de una ciudad dedicada casi en exclusiva a la industria del papel y la imprenta, pero que históricamente llegó a formar parte incluso del imperio austríaco.

Turnhout no es muy grande, pero aglutina muchos lugares de interés. Uno de ellos es nuestro protagonista de hoy, el Castillo de los Duques de Brabante. No tiene pérdida ya que se halla a la derecha del Ayuntamiento, en la Grote Markt, la plaza principal de la ciudad. Rodeado por un foso y construido entre los siglos XIV y XVII, hoy alberga el Palacio de Justicia de Turnhout.

Sin embargo ya se tiene constancia de la existencia de un castillo aquí a finales del siglo XI y principios del XII, pero claro nada tiene que ver con el que vemos en la actualidad. Todo este lugar formaba parte en la Edad Media de los terrenos de caza de los Duques de Brabante. Un lugar cuanto menos pintoresco, sobre todo por el foso cubierto de agua que rodea la residencia, que en invierno se cubre de una bella capa de nieve.

Porque más que castillo a simple vista parece una gran residencia real. De día podéis descubrir todos sus detalles en totalidad, pero de noche la visita también se hace imprescindible ya que lo iluminan y es muy bonito para hacer unas fotografías.

Fue precisamente alrededor de este castillo por donde se fue formando la ciudad de Turnhout. A pesar de que se conserva en muy buen estado, dicen que en tiempos de María de Hungría, hermana de Carlos V y gobernadora de los Países Bajos, era uno de los castillos más hermosos del país. Luego fue abandonado, hasta que después de la Primera Guerra Mundial se iniciaron sus trabajos de restauración.

Si visitáis el interior veréis una sala principal con espléndidas pinturas murales, algo muy propio de los castillos belgas, de Karel Boom, que representan escenas de la justicia en tiempos de María de Hungría. Los pasillos y habitaciones están decorados de forma elegante con muebles antiguos. Las visitas guiadas, que hay que reservar con antelación, sólo se pueden hacer por las tardes y los fines de semana.

Foto Vía Liber

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