Manneken Pis, un símbolo para Bruselas

Manneken Pis

El Manneken Pis es, sin duda, el monumento más conocido de la capital belga y, al mismo tiempo, el más querido por los bruselenses. Situado en la esquina de la rue de l’Etuve-Stoofstraat con la rue du Chêne-Eikstraat, seguramente la encontraréis rápido con sólo seguir a los grupos de turistas que continuamente rodean a la pequeña fuente.

Y es que, precisamente, lo que más asombra de este monumento tan conocido, es su pequeño tamaño que puede pasar casi desapercibido además por el sitio en el que está emplazado, entre dos calles a la espalda de la Grand Place de Bruselas. La fuente es de estilo barroco, y está adornada por una pequeña estatua de un niño desnudo hecho en estilo renacentista por Duquesnay en el año 1619. Sin embargo, la que hay actualmente es una réplica, pues la original fue robada en el año 1960.

Son muchas las leyendas que circulan en Bruselas acerca del Manneken Pis al que los bruselenses también llaman Petit Julien. Y es que sus origenes son inciertos. Dicen que el pequeño era Godofredo II de Brabante, quien con tan sólo dos años ya era el señor de aquellas tierras. Sin embargo, hubo de defenderla ante las huestes de los señores de Grimbergen. Al pequeño lo pusieron en una cesta y lo colgaron de un árbol para evitar que le pasara nada, pero el niño aprovechaba cuando pasaban los soldados enemigos por debajo para orinarles encima. Finalmente, las tropas de Grimbergen perdieron la batalla.

Una segunda leyenda cuenta que estando sitiada la ciudad de Bruselas en el siglo XIV, colocaron unas mechas explosivas junto a las murallas de la ciudad. El pequeño Julien cuando vio lo que pretendían, y aprovechando un momento de descuido, se acercó hasta los explosivos y apagó la mecha, evitando así la invasión de la ciudad. Quizás la más creíble de todas las historias es la que dice que era hijo de un famoso escultor que se perdió y al que posteriormente encontraron orinando en la esquina en la que hoy está la escultura.

Curiosamente, hay una tradición entroncada con el Manneken Pis, y es que en fechas especiales suele vestirse con distintos motivos. Tradición que se mantiene desde el año 1698 cuando el emperador Maximiliano Emmanuel regaló una túnica con la que vestirlo. Desde entonces, el Petit Julien ha sido vestido de las más insospechadas formas, de tal modo que sus trajes ahora forman una colección de casi 700 vestidos que se exponen en el museo de la Ville, en la Maison du Roi.

Y por cierto… al igual que el Manneken, hay tanto una versión femenina, la Jeanneke Pis, y una perruna, el Zinneke Pis.

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